Por: YODIGOYOPREGUNTO.COM

La noticia de que Chedraui abrirá nuevas tiendas en el Estado de México se lee muy bien en los titulares y en los anuncios oficiales. La expansión significa empleos, movimiento económico, inversión de millones y la promesa de dinamizar zonas que necesitan actividad comercial. Sin embargo, detrás de la aparente bonanza se esconde una pregunta que no puede ignorarse: ¿Qué tan excelentes y justos serán los sueldos que se ofrecerán? Porque no basta con multiplicar las oportunidades de trabajo si esas oportunidades se convierten en sueldos cebolla, de esos que apenas se ven y ya hacen llorar.

El discurso empresarial suele insistir en que cada nueva tienda representa decenas de puestos de trabajo, pero pocas veces se transparenta la calidad de esas plazas. ¿Se trata de empleos con prestaciones de acuerdo a la ley, o de contratos que parecen escritos bajo la ley del monte o la de Herodes, donde el trabajador queda en desventaja y el patrón se beneficia de la ambigüedad? La ciudadanía merece claridad, porque un empleo sin seguridad social, sin vacaciones dignas, sin aguinaldo justo, no es un verdadero empleo: es una simulación que perpetúa la precariedad.

Otro aspecto que debe ponerse sobre la mesa es la edad de quienes podrán acceder a estas oportunidades. En un país donde la población envejece y donde muchas personas de la tercera edad buscan trabajo no por gusto, sino por necesidad, resulta urgente que las empresas incluyan políticas de contratación incluyentes. No se trata de abrir la puerta únicamente a jóvenes con disponibilidad total, sino de reconocer que hay adultos mayores con experiencia, disciplina y deseos de seguir aportando. Negarles esa posibilidad es condenarlos a la marginación y a la desesperanza.

La inversión millonaria que se anuncia con entusiasmo debe ser para bien de la ciudadanía, no un modo tradicional de servirse de la gente. La apertura de tiendas no puede convertirse en un espectáculo de cifras que ocultan la realidad de salarios mínimos disfrazados de oportunidades. Si Chedraui quiere consolidarse como un actor responsable en el mercado, debe garantizar que cada empleo creado sea digno, con remuneración suficiente para cubrir necesidades básicas y con prestaciones que respeten la ley. De lo contrario, la expansión será solo un espejismo: más tiendas, más cajas registradoras, más clientes, pero trabajadores atrapados en la misma precariedad de siempre.

La crítica constructiva exige reconocer lo positivo —la generación de empleos, la inversión, la confianza en el mercado mexicano— pero también señalar lo que falta. No basta con abrir puertas si detrás de ellas hay condiciones laborales que perpetúan la desigualdad. La verdadera responsabilidad empresarial se mide en la calidad de vida que ofrece a sus empleados, no en el número de sucursales inauguradas. La pregunta que queda en el aire es clara: ¿Serán sueldos que permitan vivir con dignidad o sueldos cebolla que solo provocan lágrimas? La respuesta está en manos de quienes hoy celebran la expansión, pero mañana deberán rendir cuentas a la sociedad.

QUEREMOS LEER TU OPINIÓN, FORMA PARTE DE NOSOTROS COMPARTIENDO EN NUESTRO HASHTAG: #YoDigoYoPregunto.

SUSCRÍBETE SIN COSTO ALGUNO A NUESTRO PERIÓDICO yodigoyopregunto.com Y ACCEDE A NUESTRA INFORMACIÓN, TU VOZ CUENTA Y TU SUSCRIPCIÓN TAMBIÉN.

Deja un comentario

Tendencias