Por: GILBERTO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ.

El mismo Dios que entró en el horno de fuego con los jóvenes hebreos, todavía aparece hoy por su pueblo. No se limita a enviar ayuda, sino que viene él mismo a manifestarse con poder y propósito. La oración activa la intervención del cielo en circunstancias terrenales.

Cuando oramos en el nombre de Jesús, nuestro defensor está delante del Padre como fiel abogado en nuestro nombre.

Sea cual sea el desafío que enfrentes esta semana que comienza, recuerda que la promesa de Dios permanece sin cambios: Tú llamas, Él responde. Tu confías y Él cumple. Tu crees y no te desilusiona. Confía en Él, búscalo y míralo hacer lo que solo Él puede hacer.

Ningún problema es demasiado grande, ninguna circunstancia demasiado difícil, y ninguna carga demasiado pesada para el Dios Grande y Poderoso que responde a la oración.

Es verdad que muchas veces, cuando vienen los problemas, nuestro primer instinto es a menudo buscar a una persona, tratamos de pensar en una solución o una estrategia lógica. Sin embargo, Dios nos ha dado algo mucho mayor: tenemos acceso directo a su trono de gracia, a través de la oración.

Dios nos dice en su palabra: «Invócame en el día de tu angustia, y yo te libraré. Lo afirma El Señor.»

Dios nunca quiso que la oración fuera nuestro último recurso; Él pretendió que fuera nuestra primera respuesta. Cuando le invocamos, invitamos a los recursos ilimitados del cielo a nuestra situación. ¿De dónde vendrá mi socorro? ¿De dónde vendrá nuestra ayuda?… nuestro socorro y nuestra ayuda vienen de Dios. No tardará, el Señor nos sorprenderá.

Bendecido día y bendecida semana para tod@s

FACEBOOK: Gilberto González Hernández.

CORREO ELECTRÓNICO: pastgil@yahoo.es

LAS MEDITACIONES, TAMBIÉN LAS PUEDES ENCONTRAR Y LEER EN EL PERIÓDICO DIGITAL: yodigoyopregunto.com EN LA SECCIÓN DE INFORMACIÓN GENERAL (Suscríbete Sin Costo Alguno).

#YoDigoYoPregunto

Deja un comentario

Tendencias