Por: ARTURO HUICOCHEA.
La próxima emergencia sanitaria encontrará a México más débil, más desorganizado y más vulnerable que nunca. Y eso tiene responsables políticos claros: los apodados “gobiernos del primer y segundo piso de la transformación” destruyeron capacidades esenciales del sistema de salud y dejaron al país peligrosamente expuesto frente a nuevas amenazas epidemiológicas. El ébola ya anuncia su llegada.
La peor consecuencia ya ocurrió durante la pandemia de Covid-19. México registró uno de los mayores excesos de mortalidad del mundo. Más de 800 mil muertes en exceso fueron reconocidas oficialmente. Todos conocemos de alguien que murió. Miles pudieron evitarse con mejores decisiones públicas, vigilancia epidemiológica efectiva, información transparente y atención hospitalaria suficiente.
Lo dramático continuó después. Niños con cáncer quedaron abandonados por el desabasto de medicamentos oncológicos. Familias enteras tuvieron que protestar para conseguir tratamientos básicos. Cirugías se suspendieron. Pacientes recorrieron hospitales buscando medicinas inexistentes. El problema no fue accidental.
Desde la teoría de políticas públicas, el fracaso es evidente: Morena desmontó instituciones antes de construir alternativas funcionales. INSABI desapareció. La megafarmacia fracasó. BIRMEX quedó rebasado. IMSS-Bienestar absorbió sistemas estatales sin capacidad suficiente de operación, logística ni coordinación. Los perjudicados somos todos.
El Estado de México es emblemático. La administración estatal transfirió hospitales, infraestructura, personal y recursos al modelo IMSS-Bienestar bajo la promesa de universalizar servicios. Pero la centralización debilitó capacidades locales y trasladó decisiones críticas al gobierno federal, aumentando burocracia, opacidad y dependencia administrativa. Traición a los mexiquenses.
Las propias autoridades federales lo reconocen. Un patético subsecretario del ramo admitió que el sistema estaba “ciego” respecto a inventarios y entregas. BIRMEX reconoció claves desiertas y compras reabiertas. IMSS-Bienestar acaba de emitir un comunicado donde evita reconocer plenamente adeudos históricos y únicamente garantiza pagos del año en curso.
Eso significa algo gravísimo: el gobierno compra sin información suficiente y además deteriora financieramente a sus proveedores. El resultado será el desabasto permanente.
Pero lo peor está por venir.
La Organización Mundial de la Salud declaró emergencia internacional por el nuevo brote de ébola en África central. La variante detectada presenta tasas de letalidad cercanas al 50%. No existe vacuna plenamente disponible para esa cepa y el riesgo aumenta por debilidad de vigilancia regional.
Frente a eso, el gobierno mexicano anunció medidas que especialistas han considerado insuficientes y hasta ingenuas. La crítica es demoledora: las acciones anunciadas recuerdan a los inútiles tapetes sanitizantes utilizados durante Covid-19, símbolos perfectos de simulación gubernamental sin eficacia epidemiológica real.
Lo que se necesita es otra cosa: vigilancia activa en aeropuertos, protocolos hospitalarios estrictos, monitoreo de viajeros, rastreo epidemiológico, capacitación médica, laboratorios preparados y sistemas de información en tiempo real.
Justamente lo que morena destruyó. La política pública sanitaria no puede construirse con propaganda. Requiere capacidad técnica, coordinación institucional, decisiones basadas en evidencia y recursos presupuestales … que morena ya agotó.
En el escenario premundialista, el pesimismo es realismo. Es diagnóstico.
El gobierno es la nulidad. Corresponde a los ciudadano organizarnos y actuar. La Estrategia Integral será ciudadana, o no será.
@ArturoHuicochea
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