De: KATARA PATTON.

Una promoción de libros llamativa consistía en subastar la posibilidad de que el nombre del lector se usara para uno de los personajes de la novela que se publicaría. El mejor postor ganaba la oportunidad de elegir qué nombre utilizar. El dinero recaudado se destinaba a obras benéficas y, por supuesto, se promocionaba la novela del autor.

A muchos les gusta ver sus nombres impresos. Es una forma de que los conozcan o incluso los «vean». Pero ten por seguro que alguien mucho más importante ya conoce tu nombre y ya te ve.

Cuando Isaías les recordó a los israelitas el amor de Dios por ellos, dijo de parte del Señor: «te puse nombre, mío eres tú» (Isaías 43:1). Recordó al pueblo el pacto que Dios había establecido con su antepasado Abraham años antes (ver Génesis 12:1-3). Y aunque el pueblo pudo haberse sentido abandonado durante el tiempo en que se pronunciaron estas palabras, el recordatorio de Isaías demostró que el Señor conocía sus necesidades y estaba con ellos (Isaías 43:2-5).

Del mismo modo, los que creen en Jesús son conocidos por Dios. Juan 10:3 dice: «a sus ovejas llama por nombre». Somos conocidos por Dios cuando buscamos seguirlo y seguir sus mandamientos expresados en las Escrituras. Somos conocidos y amados. Dios nos ve y nos conoce por nuestro nombre.

REFLEXIÓN:

¿Cómo te ayuda reflexionar en que Dios conoce tu nombre? ¿Cómo puedes compartir la buena noticia de que Él nos conoce?

#YoDigoYoPregunto

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