De: TIM GUSTAFSON.

«Hay que tener cuidado con las serpientes, los insectos, los jaguares y demás», explica el arqueólogo Ivan Šprajc. Con motosierras y machetes, él y su equipo atravesaron la selva para llegar a la antigua ciudad perdida de Ocumtún, que había desaparecido junto con el resto de una civilización maya en la península mexicana de Yucatán.

«El estudio de la historia es, en gran medida, el estudio de las ruinas», afirma el escritor George Will, un acertado testimonio de nuestra incapacidad humana para hacer cosas duraderas.

En la Biblia, leemos una profecía sobre una ciudad próspera. «Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres», dijo Dios mediante su profeta Ezequiel (26:4). Tiro había sido «fuerte en el mar», y había infundido «terror a todos los que la rodeaban» (v. 17). También había celebrado la caída de Jerusalén (v. 2). Otra profecía dice sobre el exterminio de Tiro: «el Señor de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria» (Isaías 23:9). Tiro cayó a causa de su orgullo.

Trabajar para crear cosas nuevas es una forma de reflejar la imagen de Dios. Pero cuidado con la trampa fatal del orgullo. Todo lo que hagamos, que sea por nuestro Dios eterno y en su fuerza. Él nos promete «un reino inconmovible» (Hebreos 12:28).

REFLEXIÓN:

¿Qué ciudad o civilización admiras y por qué? ¿Qué piensas de ella, teniendo en cuenta que un día dejará de existir?

#YoDigoYoPregunto

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