Por: KIRSTEN HOLMBERG.
Cuando Alicia conoció a Nico, se sentía perdida y carente de propósito. Nico había experimentado algo similar, pero se había vuelto a conectar con su fe en el proceso. Le contó a Alicia que consideraba a Dios un alfarero amoroso que había remodelado su vida y le había dado esperanza. Ambos acabaron casándose y dedicándose a la alfarería como pasatiempo. Ahora ofrecen clases de cerámica y animan a los asistentes diciéndoles que «son especiales y han sido creados con un propósito».
Dios se comparó con un alfarero cuando instruyó al profeta Jeremías a que observara cómo ese artesano transformaba vasijas estropeadas en vasijas nuevas «según le [parecía] mejor» (Jeremías 18:4). Dios le reveló al profeta su capacidad para moldear y remodelar a los israelitas. Le dio a Jeremías un mensaje de arrepentimiento y esperanza de que Él podía hacer con Israel como hace el alfarero (v. 6).
El mensaje de Jeremías fue proclamado a la nación de Israel, pero el principio se aplica también a nuestras vidas. Cuando nos encontramos alejados de la verdad de Dios en nuestros pensamientos y acciones, podemos acudir al Alfarero en busca de ayuda. Al admitir nuestros errores y pedirle guía y sabiduría para cambiar nuestros caminos, podemos confiar en que nos remodelará con sus manos amorosas.
REFLEXIÓN:
¿Cuándo ha remodelado Dios tu vida? ¿Cómo eres diferente hoy gracias a su ayuda?
#YoDigoYoPregunto





Deja una respuesta