De: JENNIFER BENSON SCHULDT.
Las auroras boreales son famosas por sus resplandecientes luces verdes y violetas, ¿pero sabías que también emiten ondas electromagnéticas de baja frecuencia? Unos dispositivos especiales pueden convertir esas señales de radio naturales en silbidos y crujidos audibles. Sin embargo, para grabar esas vibraciones, hay que alejarse al menos seis kilómetros de fuentes humanas de sonido o electricidad que podrían interferir con los receptores de radio.
A veces, también es necesario salir del ruido de nuestras vidas para escuchar la voz de Dios. El Evangelio de Marcos describe a Jesús levantándose antes del amanecer y buscando un lugar «desierto» para orar (1:35). Había trasnochado la noche anterior, sanando y liberando a personas de demonios (vv. 21-32). Pero, aunque Jesús las sirvió de buena gana, es probable que la experiencia fuera también agotadora.
Por eso, a la mañana siguiente, Jesús se tomó un tiempo para estar tranquilo ante Dios, a pesar de que la gente lo buscaba (v. 37). Su ejemplo nos muestra el valor que le asignaba al tiempo a solas en oración.
Hoy tómate un descanso y escucha la voz de Dios en la quietud (Salmo 46:10). Deja que Él reordene tus prioridades y refresque tu alma para que puedas disfrutar de la paz que te ofrece.
REFLEXIÓN:
¿Cómo podemos tomarnos tiempo para estar quietos delante de Dios? ¿Por qué podrías dudar de pasar tiempo en silencio con Él?
#YoDigoYoPregunto





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