De: MIKE WITTMER.

Dan Wallace enseña griego y viaja por el mundo catalogando manuscritos antiguos. En el apogeo de su carrera, contrajo encefalitis, una enfermedad que provoca la inflamación del cerebro. Sobrevivió, aunque perdió la mayor parte de su memoria, incluido el conocimiento de lenguas extranjeras. Sin embargo, persistió y volvió a aprender griego, ¡utilizando el libro de texto que él mismo había publicado!

Es extraño aprender griego de uno mismo, pero no es raro volver a aprender las mismas verdades. Por eso, Dios nos dio Deuteronomio. Su nombre significa «segunda ley», un título apropiado para un libro que repasa las leyes y mandamientos dados por Dios en el Antiguo Testamento. Deuteronomio vuelve a dar los Diez Mandamientos (capítulo 5) y exhorta repetidamente al pueblo de Dios a recordar cómo los liberó de Egipto, los condujo por el desierto y los llevó a la tierra prometida. El pueblo necesitaba recordar su historia de salvación, no fuera a ser que su éxito lo hiciera sentirse orgulloso y «[se olvidara] del Señor [su] Dios, que [lo] sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre» (8:14).

¿De qué desierto te ha sacado Dios? ¿Cómo te ha provisto lo que necesitas? Cuando nos detenemos a pensar, tenemos sobrados motivos para darle gracias y alabarlo una y otra vez.

REFLEXIÓN:

¿Por qué es importante repasar los relatos y las instrucciones de la Biblia? ¿Qué otras prácticas te ayudan a celebrar tu salvación?

#YoDigoYoPregunto

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