Derecho a la Información.

Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.

Para la organización Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, el talento sí existe, pero el ecosistema laboral frena trayectorias de empleo. Insistimos en que las personas jóvenes necesitan ese empujoncito que siempre viene bien, no porque no sepan, sino para orientar su energía, actitud y habilidades.

Reconoce que en nuestra sociedad existe la idea arraigada de que las personas jóvenes no quieren trabajar ni estudiar. Pero una mentira dicha mil veces no se vuelve verdad por eso. Detrás de ese grito hay millones de personas jóvenes con interés genuino, talento, ideas y actitud. Lo que sí es cierto es que, en la práctica, ese grito pareciera ser silenciado por un ecosistema laboral que no está diseñado para escucharlo ni para traducirlo en trayectorias de empleo digno.

El grito de auxilio no es una señal de debilidad. Es un aviso que queremos visibilizar. Lo que enfría ese entusiasmo juvenil es un ecosistema laboral abrumador: sobra información y sobra desinformación, las ofertas laborales son ambiguas, las condiciones suelen ser precarias y las rutas de inserción raramente están claras. En ese contexto, el auxilio se pierde en un mar de ruido y de incertidumbre, sin que se traduzca en trayectorias de empleo digno y muchas veces se pierde en el desinterés.

Aquí surge una paradoja: muchas personas jóvenes sí tienen experiencia, pero esa experiencia en auge termina siendo percibida como un límite más que como un activo. En un mundo de competencia, las oportunidades tienden a irse a quienes ya tienen caminos abiertos, contactos o trayectorias previamente reconocidas. Quienes más saben o a quienes les han echado una mano suelen ser quienes toman esas oportunidades primero.

El sistema laboral, en muchos casos, opera centrado en sus propias urgencias, en su necesidad de rentabilidad y en la protección de sus intereses internos. No es cuestión de ilegalidad, sino de prioridad: muchas empresas no incluyen como parte de su misión ayudar a un sector con experiencia en auge. Así, el talento joven se queda en la periferia, con ese grito de auxilio que no encuentra eco.

Aquí lo importante no es repartir culpas, sino proponer qué hacer. Y justo ahí aparece una respuesta que desde nuestra experiencia sí funciona: el acompañamiento. No como una receta mágica, sino como una forma de abrir

camino, escuchar de verdad y ayudar a que cada persona joven reconozca su propio potencial.

Cuando se trabaja así, no se les dice qué hacer desde fuera, sino que se les impulsa a tomar decisiones con mayor claridad, a fortalecer su agencia y a moverse con más seguridad en su trayectoria. Esa es la diferencia entre dejar solos a las juventudes frente al ruido y ofrecerles una guía que les permita avanzar con sentido.

Conocer la cara gris del mundo laboral para diferenciar entre precariedad y espacios dignos

En Jóvenes Constructores no creemos en las carencias, sino en activos en potencia. Insistimos en que las personas jóvenes necesitan ese empujoncito que siempre viene bien, no porque no sepan, sino para orientar su energía, actitud y habilidades en la creación de una estrategia de movilidad social que aporte valor al lugar donde decidan trabajar.

Nuestra metodología se basa en la coconstrucción de un plan de vida y un plan de movilidad social, junto a nuestro equipo capacitado y profundamente humano. Aquí no hablamos de educadores, ni siquiera de facilitadores; más bien de aliados, con quienes, codo a codo, se puede poner en práctica la estrategia trazada e iterar las veces que sea necesario. En nuestra experiencia, esta forma de trabajo es más motivante, orientativa y efectiva.

*Licenciado y Maestro en Periodismo lurame_3@hotmail.com @luciorm

QUEREMOS LEER Y CONOCER TU OPINIÓN, FORMA PARTE DE NOSOTROS COMPARTIENDO EN NUESTRO HASHTAG: #YoDigoYoPregunto.

ANUNCIATE EN: yodigoyopregunto.comSUSCRÍBETE SIN COSTO ALGUNO A NUESTRO PERIÓDICO yodigoyopregunto.com Y ACCEDE A NUESTRA INFORMACIÓN, TU VOZ CUENTA Y TU SUSCRIPCIÓN TAMBIÉN.

Deja una respuesta

Tendencias