De: AMY BOUCHER PYE.
Cuando Oswald Chambers, autor de En pos de lo supremo, dirigía un instituto bíblico, se enteró de que una pareja que trabajaba allí estaba robando suministros. Oswald decidió no confrontarlos, sino pedirle a Dios que los convenciera de su error. Al cabo de varias semanas, confesaron su arrepentimiento. «Lo supe todo el tiempo», dijo Oswald, «pero quería esperar que el Espíritu de Dios les hablara». Conmovida y asombrada, la pareja entregó su vida a Jesús.
El Espíritu de Dios en acción es lo que Jesús prometió a sus amigos antes de morir: «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad» (Juan 16:13). Los discípulos se entristecieron al pensar que Jesús se iba, pero Él les aseguró que «el Abogado Defensor», el Espíritu Santo de Dios, vendría a ellos (v. 7 ntv). A través del Espíritu, Dios convence a las personas de su pecado: «Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (v. 8). También guía a las personas «a toda la verdad» (v. 13).
El Espíritu continúa hoy su obra para que no tengamos «tropiezo» (v. 1), sino que disfrutemos de la vida eterna. Dios nos da al Abogado Defensor para que nos convenza cuando nos equivocamos, nos consuele cuando estamos tristes y nos lleve a adorar a Dios.
REFLEXIÓN:
¿Cómo has experimentado la convicción del Espíritu Santo? ¿Cómo ves al Espíritu obrar en tu vida?
#YoDigoYoPregunto





Deja un comentario