Por: YODIGOYOPREGUNTO.COM
La discusión sobre las reglas de origen del T-MEC entre México y Estados Unidos se perfila para aplazarse hasta 2027, mientras la negociación inmediata se concentra en los aranceles al acero, aluminio y vehículos. Alejandro Malagón, presidente de la Concamin, anticipó que una cuarta ronda de conversaciones bilaterales podría realizarse después de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre, aunque no descartó que se adelante si existen avances previos. La prioridad para México es reducir los aranceles que Estados Unidos mantiene bajo la Sección 232, un mecanismo que permite imponer restricciones comerciales por razones de seguridad nacional.
El dirigente empresarial señaló que los aranceles al acero, aluminio y productos derivados son los principales pendientes, y que más adelante se abordarán los vehículos pesados. La postura es clara: primero resolver los aranceles y después entrar en la discusión de reglas de origen. Yo Pregunto, ¿Qué tan sostenible es para México mantener una estrategia que depende del calendario electoral estadounidense y no de una agenda propia? La dependencia de los tiempos políticos de Washington refleja la vulnerabilidad de nuestra economía frente a decisiones externas.
Malagón reconoció que México mantiene mejores condiciones comerciales que otros países, pero subrayó que los aranceles continúan afectando a industrias integradas entre ambos mercados. La insistencia en que “ojalá la 232 fuera cero” muestra la urgencia de eliminar un obstáculo que encarece la producción y limita la competitividad. La crítica constructiva obliga a señalar que mientras no se resuelva este punto, cualquier avance en reglas de origen será insuficiente para garantizar estabilidad en las cadenas productivas.
La discusión sobre reglas de origen, que determina el porcentaje de contenido regional necesario para acceder a los beneficios del tratado, se trasladaría al próximo año. Malagón anticipó que el sector de vehículos pesados será uno de los más afectados, pues el contenido regional va a subir y obligará a las empresas a utilizar más componentes fabricados en Norteamérica. Yo Pregunto, ¿Están las industrias mexicanas preparadas para asumir ese incremento en el contenido regional sin perder competitividad? La transición requiere inversión, innovación y coordinación, elementos que no siempre están presentes en todos los sectores.
La revisión formal del T-MEC comenzó en julio y ya se han celebrado tres rondas bilaterales. La cuarta, prevista para septiembre en Washington, fue aplazada y al 6 de octubre no se había anunciado nueva fecha. El calendario electoral estadounidense podría retrasar ese encuentro, aunque las conversaciones que mantiene el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, con funcionarios norteamericanos podrían permitir avances antes de una reunión formal. Este punto refleja la importancia de mantener canales diplomáticos abiertos y activos, más allá de los tiempos oficiales.
Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, destacó que ambos gobiernos mantienen mesas permanentes y que algunos asuntos han registrado avances, como la recuperación de la cuota mexicana de exportación de azúcar y la reapertura de cruces fronterizos para ganado en pie. Estos logros muestran que, aunque los grandes temas se retrasen, existen resultados concretos en áreas específicas. Sin embargo, la crítica obliga a reconocer que los avances parciales no sustituyen la necesidad de resolver los temas estructurales que afectan la relación comercial.
Yo Pregunto, ¿Qué mensaje envía México al aceptar que las reglas de origen se discutan hasta 2027? Posponer decisiones estratégicas puede interpretarse como falta de firmeza y dejar espacio para que Estados Unidos imponga condiciones más favorables a sus intereses. La economía mexicana necesita claridad y previsión, no incertidumbre prolongada. La negociación debe ser firme, con visión de largo plazo y con la capacidad de defender los intereses nacionales en un entorno internacional cada vez más competitivo.
El panorama económico y financiero que se desprende de estas negociaciones es complejo. México busca reducir aranceles que afectan directamente a su industria, mientras se prepara para enfrentar cambios en reglas de origen que exigirán mayor contenido regional. La crítica constructiva obliga a señalar que la estrategia no puede depender únicamente de la voluntad de Estados Unidos ni de los tiempos electorales. Se requiere una política económica sólida, capaz de anticipar escenarios y de garantizar que los beneficios del T-MEC se traduzcan en crecimiento real para el país.
QUEREMOS LEER Y CONOCER TU OPINIÓN, FORMA PARTE DE NOSOTROS COMPARTIENDO EN NUESTRO HASHTAG: #YoDigoYoPregunto.
ANUNCIATE EN: yodigoyopregunto.com
SUSCRÍBETE SIN COSTO ALGUNO A NUESTRO PERIÓDICO yodigoyopregunto.com Y ACCEDE A NUESTRA INFORMACIÓN, TU VOZ CUENTA Y TU SUSCRIPCIÓN TAMBIÉN.





Deja un comentario