De: TIM GUSTAFSON.

En las semifinales del torneo de lucha de su escuela, David se quebró una costilla del lado derecho. Ganó el combate, pero se preguntó cómo sobreviviría al campeonato con la caja torácica dañada.

En la final, David salió cojeando al tapiz con la pierna izquierda, que no estaba lesionada. Su oponente apuntó a esa pierna todo el combate, y David protegió su lado derecho y ganó.

Otro David utilizó el engaño para salir de una situación difícil. Cuando huía del asesino rey Saúl, encontró refugio entre los enemigos de Israel, pero pronto llegó a oídos del rey enemigo que David era un héroe de guerra hebreo (1 Samuel 21:11). Temiendo por su vida, David «se fingió loco […], y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba» (v. 13). La estrategia funcionó (vv. 14-15).

Las personas pueden debatir estas tácticas y llegar a conclusiones diferentes. Pero el Salmo 34 arroja luz sobre la experiencia de David. Allí dio crédito a Dios por su liberación. «Busqué al Señor, y él […] me libró de todos mis temores» (v. 4). «Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias» (v. 6). Había buscado seguridad con los filisteos, pero encontró su único refugio fiable cuando se volvió a Dios (vv. 8, 22).

REFLEXIÓN:

¿Cuándo las circunstancias te llevaron a tomar medidas desesperadas de las que te hayas arrepentido? ¿Cómo cambia tu respuesta al acudir primero a Dios?

#YoDigoYoPregunto

Deja un comentario

Tendencias