De: NANCY GAVILANES.
Jaime lanzó una larga cuerda con un imán a las aguas de un lago de Nueva York. Quedó atónito cuando sacó una mugrienta caja fuerte llena de fangosos billetes de cien dólares. La policía dijo que podía quedarse con el dinero, ya que no estaba vinculado a ningún delito.
Encontrar un tesoro escondido es emocionante, y Jesús contó una parábola sobre un hombre que hizo precisamente eso: «el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo» (Mateo 13:44). El hombre reconoció el valor del tesoro que había encontrado y estaba dispuesto a vender todas sus posesiones para comprarlo.
Al considerar esa parábola, ninguna cantidad de riqueza o posesiones podría pagar la deuda que tenemos por nuestros pecados. Solo Jesús pudo pagar el increíble precio de redimirnos y reconciliarnos con su Padre, a través de su muerte sacrificial y resurrección.
Los tesoros terrenales pueden ser bonitos, pero pueden perderse, ser robados o destruidos. Podemos aceptar con gratitud el sacrificio supremo de Jesús por nosotros y su don gratuito de la vida eterna, sabiendo que vivir en el cielo con Él es nuestra gran recompensa.
REFLEXIÓN:
¿Por qué Jesús es tan precioso para ti? ¿Por qué estás dispuesto a abandonar tu antigua vida para pasar la eternidad con Él?
#YoDigoYoPregunto





Deja un comentario