Por: GILBERTO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ.

Qué agotador es vivir tratando de probarle al mundo que eres suficiente.

Demostrar que vales. Demostrar que puedes. Demostrar que has cambiado. Demostrar que mereces ser amado.

Pero llega un momento de madurez espiritual en el que entiendes algo poderoso: cuando Dios te valida, la aprobación de los demás deja de ser una necesidad.

“La libertad comienza el día que dejas de competir, de compararte y de buscar aplausos para sentirte importante.”

Porque quien conoce su identidad en Dios ya no vive para impresionar a la gente; vive para honrar al Señor.

No tienes que demostrar tu llamado. No tienes que defender cada crítica. No tienes que convencer a todo el mundo de quién eres.

Descansa. Lo que Dios dijo de ti sigue siendo verdad, aunque nadie más lo entienda.

«¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios?» — Gálatas 1:10. 🙏

“La paz más grande llega cuando descubres que no tienes nada que probar y tienes todo por agradecer.” Bendecido día y bendiciones a tod@s.

FACEBOOK: Gilberto González Hernández.

CORREO ELECTRÓNICO: pastgil@yahoo.es

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