Sobre El Camino.

Por: BENJAMÍN BOJÓRQUEZ OLEA.

Senador Enrique Inzunza, quizá éste sea el momento más importante de su carrera pública. Y, paradójicamente, también podría ser el más peligroso.

No por haber dejado la bancada de Morena. Eso es una decisión política que entra dentro de sus facultades y, mientras la ley lo permita, merece respeto.

Porque una cosa es abandonar una estructura de poder y otra muy distinta pretender conservar la protección política que esa estructura proporcionaba.

Y ahí está la verdadera pregunta que hoy comienza a rondar en el ambiente político:

¿Qué tan grande resultó ser realmente Enrique Inzunza cuando el poder dejó de prestarle su sombra?

Usted decidió conservar su escaño y asumir una posición independiente. Es legítimo. Pero el fuero, senador, no puede convertirse en una especie de muralla política ni mucho menos en una respuesta anticipada frente a las dudas que generan las acusaciones que pesan sobre usted.

Aquí hay que ser absolutamente claros: una acusación no equivale a una sentencia, y corresponde a las autoridades competentes investigar, juzgar y determinar responsabilidades. Nadie debería condenarlo desde una columna ni absolverlo desde una tribuna. Pero tampoco debería confundirse una garantía jurídica con una garantía política.

Y cuanto más se aferra un político al fuero en medio de cuestionamientos, más espacio deja para que otros llenen los silencios con especulaciones.

Incluso aparece una pregunta inevitable: ¿existe temor a perder la protección del cargo ante la posibilidad de que una eventual investigación trascienda las fronteras y termine colocando sobre la mesa hasta el escenario de una posible deportación o comparecencia ante autoridades de Estados Unidos?

No afirmo que eso vaya a ocurrir. No existe aquí una sentencia, ni una resolución que permita sostenerlo como hecho. Pero precisamente porque no existe certeza, la especulación crece donde el poder guarda silencio. Y ése es el problema político.

Porque si usted está convencido de que no tiene nada que temer, debería comprender que el tiempo puede ser su mejor aliado para demostrarlo. Pero si el tiempo únicamente sirve para conservar el fuero, entonces puede terminar convirtiéndose en su peor enemigo.

El fuero protege frente a determinadas acciones legales; no protege frente al juicio de la historia. Tampoco protege frente a la pérdida de credibilidad.

Morena le pidió licencia. Usted decidió quedarse. Ahí hay una señal política que no puede ignorarse.

Porque cuando un partido deja de ser paraguas, cuando los operadores dejan de acompañar, cuando las estructuras comienzan a retirarse y cuando los aliados dejan de funcionar como escudo, el político queda frente a su verdadero tamaño.

Sin el aparato. Sin la disciplina partidista. Sin la sombra del poder. Solamente queda la persona. Y ése puede ser el examen más severo de todos.

Senador Inzunza: ganar tiempo puede ser una estrategia inteligente. Pero también puede convertirse en una trampa. Porque mientras más tiempo permanezca el fuero como protagonista de la conversación pública, mayor será la sospecha de quienes interpreten su permanencia no como una decisión de independencia política, sino como una estrategia de protección personal.

GOTITAS DE AGUA:

Señor jurisconsulto: ¿se está quedando por convicción o por protección?

La respuesta no la dará un comunicado. Tampoco una conferencia de prensa. La dará el tiempo. Y, sobre todo, la darán los hechos. Y el poder tiene una característica cruel: mientras lo tienes, parece que eres tú quien proyecta la sombra. Cuando lo pierdes, descubres si realmente eras tú quien tenía estatura…o simplemente estabas sentado en un barril lleno de pólvora fumándote un puro.

Quizás este sea, senador, el verdadero juicio que hoy comienza. No el de sus adversarios. No el de Morena. Ni siquiera el de los tribunales. El juicio de saber qué tan grande es Enrique Inzunza cuando el poder ya no está obligado a protegerlo.

Porque tarde o temprano, todo fuero termina. Y cuando termine, quedará una sola pregunta: ¿Qué había debajo de la sombra?

“Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…

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