Derecho a la Información.

Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.

Fernando Escobar Ayala, de la Organización Causa en Común, advierte de la necesidad de establecer un nuevo modelo policial, dado que en México no existe un modelo funcional, toda vez que ésta fue la principal conclusión desprendible del informe “Las policías en México: el drama de un retraso crónico”, elaborado por dicha organización social.

Explicó que, lo que persiste es un sistema fragmentado, sin conducción efectiva y atravesado por profundas desigualdades entre corporaciones estatales y municipales. El debilitamiento de las policías es el resultado de decisiones de política pública que han erosionado sus capacidades y, en los hechos, han abierto la puerta a su desplazamiento acelerado por las Fuerzas Armadas.

Uno de los síntomas más claros del abandono policial es la pérdida de centralidad del Consejo Nacional de Seguridad Pública, órgano encargado de coordinar la política de seguridad. En los últimos años han disminuido sus sesiones y los acuerdos que emite carecen de elementos básicos: no establecen plazos, no fijan estándares claros ni incorporan mecanismos de evaluación. En estas condiciones, la coordinación nacional se vuelve una referencia formal sin efectos reales sobre el desarrollo policial.

A esta debilidad institucional se suma una política presupuestal que ha profundizado las brechas. La eliminación del subsidio para el fortalecimiento de la seguridad en los municipios (FORTASEG) en 2021 significó la desaparición del principal mecanismo de financiamiento directo para policías municipales. El fondo que lo sustituyó concentra apenas una cuarta parte de esos recursos. Al mismo tiempo, los fondos para policías estatales han tenido incrementos marginales —apenas alrededor de 4 por ciento en 2026—, mientras que el gasto en Fuerzas Armadas supera los 236 mil millones de pesos. La señal es clara: la prioridad no está en fortalecer a las policías civiles.

El resultado es un sistema donde las policías locales operan con recursos limitados y capacidades desiguales. Esta situación se agrava por la falta de información confiable. En México no existe un registro preciso del número de policías. Los pocos datos oficiales disponibles, generados por el Inegi, son generalmente parciales y limitados, dada la reticencia de las autoridades para compartirlos. Aun así, la evidencia disponible muestra una caída en el número de policías municipales desde 2022, coincidente con la eliminación del FORTAEG, y la existencia de al menos 516

municipios sin corporación policial, es decir, cerca de una quinta parte del país sin presencia institucional básica en materia de seguridad.

Lejos de revertir estas deficiencias, la política de seguridad ha optado por fortalecer a las Fuerzas Armadas. Esta tendencia se refleja en el nombramiento de mandos militares al frente de instituciones civiles. En la actualidad, al menos 13 secretarías de seguridad pública estatales están encabezadas por perfiles militares. Más que una medida excepcional, se trata de una práctica creciente que desplaza a las policías y debilita los incentivos para su desarrollo.

En suma, el debilitamiento de las policías en México no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una política sostenida. Sin un cambio de rumbo que recupere el financiamiento, fortalezca la carrera policial y restituya mecanismos efectivos de coordinación, las instituciones civiles seguirán perdiendo capacidad para enfrentar la violencia. En este contexto, la militarización no representa una solución de fondo, sino una respuesta que, lejos de resolver el problema, contribuye a profundizarlo.

*Licenciado y Maestro en Periodismo

lurame_3@hotmail.com

@luciorm

QUEREMOS LEER TU OPINIÓN, FORMA PARTE DE NOSOTROS COMPARTIENDO EN NUESTRO HASHTAG: #YoDigoYoPregunto.

SUSCRÍBETE SIN COSTO ALGUNO A NUESTRO PERIÓDICO yodigoyopregunto.com Y ACCEDE A NUESTRA INFORMACIÓN, TU VOZ CUENTA Y TU SUSCRIPCIÓN TAMBIÉN.

Deja un comentario

Tendencias