Por: YODIGOYOPREGUNTO.COM

El campo mexiquense vive una paradoja que se repite año tras año: mientras las comunidades rurales sostienen con esfuerzo la producción agrícola, apenas un reducido porcentaje logra acceder a los apoyos institucionales que deberían fortalecer su labor. Hoy, la cifra es contundente: apenas el 5% de los productores alcanza algún tipo de respaldo oficial, dejando al resto en la incertidumbre y en la espera interminable de un acercamiento real con la Secretaría del Campo.

La situación no es menor. En municipios con tradición agrícola, las solicitudes se acumulan, los expedientes se entregan y las gestiones se repiten, pero la respuesta institucional se diluye en trámites, promesas y silencios. Los campesinos preguntan con insistencia: ¿a qué hora, en dónde y bajo qué condiciones se dará el encuentro con las autoridades? La respuesta sigue sin llegar. La ausencia de claridad no solo genera frustración, también erosiona la confianza en las instituciones que deberían ser aliadas de quienes producen alimentos para la sociedad.

El problema no radica únicamente en la falta de recursos, sino en la distancia entre la política pública y la realidad cotidiana de los productores. Mientras los discursos hablan de fortalecimiento del campo, las comunidades enfrentan el abandono de programas, la escasez de insumos y la falta de acompañamiento técnico. El resultado es un campo que envejece, que se sostiene por la voluntad de quienes todavía creen en la tierra, pero que carece de incentivos para atraer a nuevas generaciones.

La exigencia es clara: se necesita un acercamiento inmediato, transparente y efectivo con la Secretaría del Campo. No basta con mesas de trabajo esporádicas ni con anuncios generales; se requiere presencia en las comunidades, diálogo directo y compromisos verificables. El campo mexiquense no puede seguir esperando indefinidamente. La producción agrícola es estratégica para la economía y la seguridad alimentaria, y relegarla significa comprometer el futuro de todos.

El 5% que recibe apoyo es apenas un reflejo de lo que debería ser una política integral. El resto, la gran mayoría, sigue trabajando con lo mínimo, resistiendo las adversidades y sosteniendo la esperanza de que algún día la autoridad cumpla su papel. La columna vertebral del campo son sus productores, y ellos demandan lo que es justo: atención, acompañamiento y resultados.

El tiempo de las evasivas terminó. El campo exige respuestas claras, porque la tierra no espera y las comunidades tampoco. La Secretaría del Campo tiene la obligación de abrir las puertas, definir horarios, lugares y mecanismos de atención. La pregunta sigue en el aire: ¿a qué hora, ni en dónde? La respuesta, por ahora, sigue siendo un silencio que pesa más que cualquier discurso.

QUEREMOS LEER TU OPINIÓN, FORMA PARTE DE NOSOTROS COMPARTIENDO EN NUESTRO HASHTAG: #YoDigoYoPregunto.

SUSCRÍBETE SIN COSTO ALGUNO A NUESTRO PERIÓDICO yodigoyopregunto.com Y ACCEDE A NUESTRA INFORMACIÓN, TU VOZ CUENTA Y TU SUSCRIPCIÓN TAMBIÉN.

Deja un comentario

Tendencias