Derecho a La Información.
Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.
Carlos Álvarez Flores, presidente de México, Comunicación y Ambiente, AC; Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático nos habla de la crisis hídrica en México y enfatiza que los tres niveles de gobierno nunca han invertido realmente en infraestructura para el aprovechamiento de agua de lluvia. Ni en pozos de absorción para la recarga de acuíferos.
Reconoce que nuestro país ha manejado muy irresponsablemente sus recursos hídricos en los últimos 60 años. Para entender el contexto global que enfrenta la especie humana, señala que el agua es una sustancia única en el universo. No podemos fabricarla. Sin agua no existiría la vida como la conocemos. El futuro de la humanidad depende de un manejo inteligente de esta minúscula cantidad de agua dulce. Estamos contaminando irresponsablemente no solamente nuestros ríos, lagos y acuíferos, sino también el agua salada de los océanos.
El agua dulce sólo es 2.5 % del total de agua del planeta y 97.5 % es agua salada; 69.0 % de ese 2.5 % de agua dulce es el hielo de los polos y la nieve en las montañas y 30.0 % es agua subterránea. Solamente 1.0 % de esta pequeña cantidad de agua dulce está disponible en los ríos y lagos. De esta minúscula cantidad de agua dulce disponible depende la vida de ocho mil 300 millones de seres humanos que habitamos el planeta.
La Industria prácticamente no recicla sus aguas residuales. La Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México, AC (ANEAS), reconoce que pierden en promedio 55% del agua que distribuyen en los centros urbanos por las fugas en sus redes secundarias. Tampoco los centros urbanos que albergan todo tipo de actividades económicas cuentan con plantas modernas de tratamiento de aguas residuales que la reciclen (se denominan “descarga cero”, por que eliminan todos los contaminantes que contienen y se reutilizan regresándolas a la red secundaria de distribución).
El total del recurso dulce disponible está definido por el volumen de agua que ingresa al país vía la precipitación: mil 488.8 km3 anuales. Del cual 71.5% regresa a la atmósfera por evapotranspiración (por falta de suelos y cubierta forestal). El balance completo se obtiene de sumar 48.4 km3 anuales que ingresan de importaciones de los ríos de las fronteras norte y sur y restar las exportaciones de Estados Unidos de América de 0.432 km3 anuales. Lo que nos arroja una disponibilidad natural media para nuestro país de 471.5 km3 anuales del recurso.
El volumen utilizado para la producción agrícola es de 358.34 km3/agua/año y desperdicia 179.17 km3/agua/año. Existen 5.2 millones de hectáreas de producción agrícola que carecen de riego tecnificado (por goteo, por aspersión o multicompuertas).
La industria contamina terriblemente un volumen de 51.86 km3/agua/año y los centros urbanos pierden 38.89 km3/agua/año y contaminan considerablemente 31.82 km3/agua/año. Existen tres mil plantas de tratamiento de aguas residuales que no operan por mal diseño, usan tecnologías obsoletas y consumen mucha energía, cuyo costo ronda los 80 mil millones de pesos. Tampoco funciona la megaplanta de tratamiento de aguas residuales de Atotonilco de Tula, que costó 10 mil millones de pesos.
Monterrey, Mexicali, Tijuana, Aguascalientes, Saltillo, San Luis Potosí, Morelia, Querétaro y Ciudad de México padecen una grave escasez; 16 entidades federativas padecen sequía severa, de acuerdo con el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua.
A este desolador panorama debemos agregar que los tres niveles de gobierno nunca han invertido realmente en infraestructura para el aprovechamiento de agua de lluvia. Ni en pozos de absorción para la recarga de acuíferos.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com
@luciorm
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