El Poder de la Solidaridad se Sustenta en la Generosidad Invisible.
Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.
Constanza Cilley, quien forma parte de Latinoamérica21, asegura que «Donar no es sólo un acto individual: es un gesto político, cultural y social. Y construir una cultura de dar es construir una sociedad más conectada, más justa y más humana.» Y recalca: en América Latina, la generosidad está viva.
Explica: se manifiesta en gestos cotidianos, redes informales de apoyo y actos espontáneos que muchas veces escapan a las estadísticas. Sin embargo, cuando se trata de institucionalizar y sostener una verdadera cultura de dar, aún enfrentamos desafíos estructurales, sociales y culturales. En este contexto, promover una cultura de la generosidad es una estrategia fundamental para fortalecer el tejido social y construir sociedades más equitativas y resilientes.
El reciente informe “La Generosidad en América Latina y el Caribe” de Giving Tuesday ofrece una radiografía valiosa: 9 de cada 10 personas declaran haber hecho al menos una acción solidaria en el último año. Pero ese número cae cuando se observa la participación en donaciones recurrentes, el involucramiento en organizaciones o la confianza institucional.
En América Latina, gran parte de la generosidad ocurre por fuera de los canales formales. Es lo que podríamos llamar una “solidaridad informal”: ayudar a un vecino, cocinar para alguien, prestar dinero sin esperar devolución, alojar a un familiar. Estos actos no suelen considerarse “donación” en sentido estricto, pero son pilares invisibles de nuestras comunidades.
Esta característica, profundamente arraigada en la cultura latinoamericana, tiene dos caras. Por un lado, es una fortaleza que refleja la importancia del lazo social y la importancia de la familia y los amigos. Por otro, puede dificultar la consolidación de una cultura de dar organizada, con estructuras que permitan escalar el impacto, medir resultados y sostener la ayuda en el tiempo.
Promover una cultura de dar en América Latina es, en última instancia, una tarea colectiva. Requiere del compromiso de ciudadanos, organizaciones, empresas, medios y gobiernos. Pero también de datos. Porque lo que no se conoce, no se mejora. Y lo que no se mide, no se visibiliza. Por eso, desde la iniciativa Cultura de Dar se viene impulsando la articulación entre investigación, comunicación y acción. Porque solo conociendo en profundidad nuestros hábitos, nuestras motivaciones y nuestras resistencias se puede diseñar estrategias eficaces para fomentar una cultura solidaria sostenida, transparente y transformadora.
Donar no es sólo un acto individual: es un gesto político, cultural y social. Y construir una cultura de dar es construir una sociedad más conectada, más justa y más humana.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com @luciorm






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