Por : REDACCIÓN.
Hoy, 19 de marzo de 2026, el panorama internacional se ha oscurecido de forma alarmante. La guerra que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán ha escalado a un nivel crítico tras el reciente ataque al complejo de gas de South Pars, el más grande del mundo. En represalia, las fuerzas iraníes han hecho efectivo el cierre del Estrecho de Ormuz, una arteria vital por donde transita más del 20% del petróleo mundial.
Esta situación no es un evento lejano; sus efectos ya se sienten en la economía global con el precio del barril de petróleo superando los 115 dólares. Mientras las potencias del G7 exigen la reapertura inmediata de las vías de navegación, el riesgo de una crisis energética y de fertilizantes amenaza con disparar la inflación en todos los continentes. La diplomacia parece haber fallado, y mientras los tambores de guerra resuenan con más fuerza, el ciudadano común es quien termina pagando las facturas de una geopolítica fracturada.





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