Por: GILBERTO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ.
Siempre las promesas de Dios son más grandes que tus problemas.
Todos tus problemas tienen fecha de vencimiento, todas las promesas que Dios te ha hablado y las has creído, tienen fecha de cumplimiento.
Nuestro Señor Jesucristo dijo; “VELEN Y OREN. POR QUE MI SEGUNDA VENIDA ESTÁ CERCA”
“Mantente atento a lo que Dios está haciendo con los suyos. Y lo que Él está permitiendo en el mundo.”
La oración nunca fue destinada a ser ocasional. Dios quiere reunirse contigo todos los días. Cuando te quedas cerca de Él, su paz se convierte en tu entorno predeterminado.
Lo más poderoso que puedes hacer en la tierra es ORAR. Cuando oras mueves el cielo. No tienes que preguntarte si Él responderá. Acércate a Dios, y Él se acercará a ti.
“Por qué donde está tu tesoro ahí estará tu corazón y cuando Jesús es tu tesoro, todo lo demás es secundario y hace fila.
Cuando Jesús es primero, la preocupación pierde su poder y su voluntad se vuelve una delicia.
NO HAS SABIDO? ¿NO HAS OÍDO? …¿QUE EL DIOS ETERNO ES JEHOVA? Con Dios siempre hay fuerzas renovadas para seguir. Hay temporadas en las que el cansancio pesa, las respuestas no llegan y el corazón siente que ya no puede más. Pero justo ahí, cuando las fuerzas humanas se terminan, “DIOS LE DA FUERZAS AL QUE YA NO TIENE NINGUNAS” entonces la fe vuelve a levantar el alma.
Dios no abandona al que sigue confiando. Él da paz en medio de la presión, dirección en medio de la confusión y fortaleza en medio de la batalla. A veces no cambia todo de un día para otro, pero sí cambia nuestro interior para que podamos continuar con esperanza, valentía, con sabiduría y con fe.
Seguir no siempre significa que todo está perfecto. Muchas veces significa que Dios te está sosteniendo aunque todavía no veas el resultado. Por eso hoy no te rindas. Ora, confía y avanza. Lo que hoy parece pesado, en las manos de Dios tus problemas se pueden convertir en grande testimonio.
Aunque la tierra tiemble Dios sigue en su trono… Dios sigue siendo firme, fiel y eterno. Cuando las fuerzas se acaban, cuando las respuestas no llegan y cuando el corazón se cansa de esperar, la presencia de Dios sigue siendo el lugar seguro donde el alma puede descansar.
La vida cambia, las personas cambian, las circunstancias cambian, pero Dios no cambia. Su amor permanece, su palabra permanece y sus promesas permanecen. Por eso, aun en medio de días pesados, pruebas silenciosas o momentos que nadie más entiende, la fe nos levanta y nos vuelve a centrar en lo único que realmente sostiene: Cristo.
Recuerda siempre esto…Cuando Dios te dice que SÍ, te bendice.
Cuando Dios te dice que NO, te protege.
Cuando Dios te dice que ESPERES, te prepara.

Sigue creyendo que Dios está obrando en cada proceso
A veces lo que se rompe en nuestra vida no viene para destruirnos, sino para llevarnos a depender más de Dios. Y cuando aprendemos a mirar al cielo antes que al problema, descubrimos que la paz no nace de tener todo resuelto, sino de saber en quién hemos puesto nuestra confianza.
Hoy, aunque todo falle, aunque el panorama no sea el que esperabas, recuerda esto: Dios sigue en su trono firme. Él no te suelta, no te abandona y no pierde el control. Sigue orando, sigue creyendo y sigue caminando. Lo que Dios empezó, Él es poderoso para sostenerlo hasta el final y los finales con Dios son siempre finales felices. DIOS TE BENDIGA HOY.
FACEBOOK: Gilberto González Hernández.
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