Por: GILBERTO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ.

A veces no nos molesta que a otros les vaya bien. Nos molesta que les vaya bien mientras nosotros sentimos que estamos detenidos, no crecemos y no avanzamos.

Y esa incomodidad no habla de ellos. Habla de lo que todavía no hemos resuelto por dentro.

La comparación no es un problema externo. Es un síntoma interno. Cuando te comparas, no estás mirando al otro.

Estás dudando del diseño que Dios puso en ti.

El sol no compite con las estrellas. La luna no negocia su identidad. Las estrellas no se disculpan por brillar.

Cada creación sabe quién es. El problema es cuando el ser humano olvida quién es. Dios no creó versiones repetidas. Creó asignaciones distintas con procesos distintos.

Mientras tú miras el resultado de alguien, Dios está formando en ti la estructura interna capaz de sostener lo que estás pidiendo.

Lo que viene para ti no es pequeño. Por eso el proceso ha sido serio. Por eso la presión ha sido alta. Por eso el silencio ha sido largo.

No estás tarde. No estás fuera. No perdiste tu lugar. Estás siendo procesado y preparado. Y aquí viene la verdad incómoda: Si no puedes celebrar lo que Dios hace en otros, difícilmente podrás sostener lo que Dios quiere hacer contigo.

Porque un corazón sano no compite. Un corazón sano reconoce. No se trata de correr contra nadie. Se trata de convertirte en quien fuiste diseñado para ser. Y cuando lo entiendas, dejarás de mirar al lado y empezarás a caminar con autoridad.

“Dios te hará brillar y tu brillo encandilará a los que te rodean, pero no será problema tuyo…será su problema. Solo Cúbrete con la Sangre de Jesús.”

Dios les bendiga y bendigo a todos mis amigos y amigas de mi Facebook.

FACEBOOK: Gilberto González Hernández.

CORREO ELECTRÓNICO: pastgil@yahoo.es

LAS MEDITACIONES, TAMBIÉN LAS PUEDES ENCONTRAR Y LEER EN EL PERIÓDICO DIGITAL: yodigoyopregunto.com EN LA SECCIÓN DE INFORMACIÓN GENERAL (Suscríbete Sin Costo Alguno).

#YoDigoYoPregunto

Deja un comentario

Tendencias