Por: GILBERTO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ.

Uno de los mas grandes milagros que el Señor Jesús hizo… fue devolverle la dignidad a las mujeres.

Y aquí la pregunta para ti mujer… ¿Cuándo fue la última vez que te elegiste a ti misma sin culpa?

Mujer, te enseñaron a cuidar a todos antes que a ti. A ser fuerte en silencio. A sostenerlo todo aunque por dentro estuvieras cansada. Te acostumbraste a priorizar emociones ajenas mientras tus propias heridas esperaban turno. Y con el tiempo confundiste sacrificio con amor.

Pero escucha esto con atención: no es noble abandonarte para sostener a otros. No es virtud quedarte donde te rompen. No es amor callar lo que te duele solo para evitar conflictos. “El verdadero crecimiento comienza cuando entiendes que tu paz también importa.”

Muchas veces no te duele lo que te hicieron; te duele lo que permitiste después de saber que no estaba bien. Te duele haber ignorado tu intuición. Te duele haberte quedado cuando tu corazón ya sabía que algo no encajaba. Pero no te castigues por eso. Toda mujer atraviesa procesos donde aprende a distinguir entre apego y amor.

El apego te hace necesitar. El amor sano te hace elegir. El apego te genera ansiedad. El amor verdadero te da calma. Y cuando entiendes esa diferencia, dejas de perseguir intensidad y comienzas a buscar estabilidad emocional.

Hay una versión de ti que está esperando que la rescates. Una versión más segura, más firme, más consciente. Esa mujer no negocia su dignidad por compañía. No acepta migajas por miedo a la soledad. No se conforma con palabras bonitas sin acciones coherentes.

Y si hoy estás en reconstrucción, no te desesperes. La mujer que se reconstruye no vuelve a caer en lo mismo. Cada lágrima que limpias, cada límite que pones, cada despedida que te duele, está formando una versión más fuerte y más sabia de ti.

No te apures en encontrar a alguien. Apresúrate en encontrarte a ti. Porque cuando una mujer se conoce profundamente, se vuelve inquebrantable. Ya no ama desde la carencia, ama desde la plenitud. Ya no busca que la

completen, busca que la acompañen.

Recuerda esto: no eres difícil de amar. Eres clara. Y la claridad solo asusta a quien no está dispuesto a crecer.

Elige tu paz. Elige tu dignidad. Elige tu proceso. Porque cuando tú te eliges primero, todo lo demás comienza a alinearse.

Que Dios bendiga cada mujer de mi Facebook. Bendiciones.

FACEBOOK: Gilberto González Hernández.

CORREO ELECTRÓNICO: pastgil@yahoo.es

LAS MEDITACIONES, TAMBIÉN LAS PUEDES ENCONTRAR Y LEER EN EL PERIÓDICO DIGITAL: yodigoyopregunto.com EN LA SECCIÓN DE INFORMACIÓN GENERAL (Suscríbete Sin Costo Alguno).

#YoDigoYoPregunto

Deja un comentario

Tendencias