Seis de Cada Diez Mujeres Adolescentes Con Violencia de Género.

Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.

En México, entre 24 % y 28 % de las adolescentes de 15 a 19 años han vivido violencia en el noviazgo, y 6 de cada 10 adolescentes han experimentado violencia por razones de género; 40 % ha sido violencia sexual, de acuerdo con UNICEF, nos dice Jeny Farías es directora de Proyectos, Operaciones y Sustentabilidad en Mexicanos Primero, por lo que aconseja: amiga, date cuenta: banderas rojas en tu relación y cómo detectarlas a tiempo

Hablar de violencia en el noviazgo no es exagerar ni “dramatizar”, es cuidarnos entre nosotras. Tampoco es un tema de adultos. De hecho, las adolescentes tienen entre 8 % y 10 % más riesgo que las mujeres adultas de vivir este tipo de violencia. Por eso es tan importante entender cómo empieza, cómo funciona y cómo detectarla a tiempo.

La violencia en el noviazgo forma parte de un fenómeno más grande llamado violencias basadas en género. Son violencias que se ejercen contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, y que nos afectan de manera desproporcionada. Aunque más del 80 % de los asesinatos en el mundo son cometidos por hombres, en el ámbito de pareja o familiar las principales víctimas son mujeres.

Dentro de la violencia de pareja, existe una distinción particular que corresponde a la violencia en el noviazgo, particularmente entendido entre personas jóvenes. Esta distinción surge para diferenciarla de aquella ejercida en parejas adultas convivientes. Es una subcategoría importante, ya que generalmente se tiende a abordar la violencia en la pareja como una manifestación de la violencia doméstica, dentro del hogar. Sin embargo, la etapa del noviazgo adolescente es una etapa clave que se debe atender.

¿Cómo empieza la violencia? Spoiler alert: casi nunca con golpes. En general las relaciones empiezan con la fase de luna de miel: emoción intensa, detalles, mensajes bonitos. Después llega la calma. Pero en las relaciones que se vuelven violentas, aparece la tensión: discusiones pesadas, celos, control. Si no se detiene, llega la agresión: insultos, humillaciones, presiones sexuales o golpes. Luego vuelve la reconciliación que se torna nuevamente en luna de miel, con disculpas, gestos “románticos” y promesas de cambio. Y así se repite el ciclo: luna de miel – calma – tensión -agresión – luna de miel.

Cuando se está dentro, es difícil ver lo que pasa. Si se es adolescente, quizá sea aun más complicado darse cuenta. Por ello se ha creado la herramienta “Banderas rojas en tu relación”, que ayuda a identificar las banderas amarillas que se traducen en conductas que parecen normales, pero podrían escalar; las banderas naranjas son las señales que requieren intervención inmediata, y banderas rojas son acciones violentas que ponen en peligro el bienestar o la vida.

Si estás en una relación o conoces a alguien en riesgo habla con alguien de confianza y busca apoyo profesional. Si eres adulta o adulto con adolescentes a tu cargo, habla del tema sin minimizarlo.

Jeny Farías, concluye: el amor nunca debería dar miedo ni quitar la paz. Todas y todos merecemos un amor que cuide, no que controle. Hay que reflexionarlo para nosotras mismas, o bien, quizá nos toque ser quien cuida a otra y decirle: amiga, date cuenta. El amor se vive, no se sobrevive; revisa tus banderas rojas.

*Licenciado y Maestro en Periodismo

lurame_3@hotmail.com

@luciorm

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