De: TOM FELTEN.
Todd invitó a su hermano menor, Alex, recién graduado de la universidad, a vivir con él en su casa. Quería ayudarlo a lograr estabilidad financiera sin pagar alquiler por un tiempo. Seis meses después, le pidió que comenzara a pagar una renta. Años más tarde, Alex hizo una oferta para comprar una casa. Cuando la aceptaron, Todd lo sorprendió diciéndole que había depositado todos sus pagos en una cuenta de ahorros y que ahora esa suma era ¡suya! Alex lloró al recibir ese regalo tan generoso.

En Levítico 25, Dios le dio a Moisés instrucciones para los israelitas, incluido permitir que los necesitados vivieran con ellos (v. 35). Este mandato formaba parte del «año [de] jubileo]» (v. 10), cuando se perdonaban las deudas, se ayudaba a los pobres y se liberaba a los esclavos (vv. 23-55). El Señor declaró: «os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios» (v. 38). Les había proporcionado un nuevo hogar, y ahora debían imitarlo mostrando su amor y abriendo sus hogares a otros.
El apóstol Juan más tarde escribió: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1). Por el sacrificio de Jesús, podemos recibir la plenitud de ese amor abundante (v. 16). Y con su ayuda, podemos prodigarlo a otros.
REFLEXIÓN:
¿Cómo has experimentado el amor abundante de Dios? ¿Cómo puedes extenderlo a otros?





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