Por: JOAQUÍN ISLAS ALVA.

Quién fuera oficialmente hasta el día de ayer Director de Materiales Educativos de la SEP y promotor del humanismo mexicano, por indicaciones precisas de Andrés Manuel López Obrador, dejó muy en claro cuál fue el problema que ocasionó su destitución.

A finales de 2025 Arriaga promovió desde su cargo la formación de comités con valores del obradorismo, para evitar que la dependencia que encabeza Mario Delgado fuera capturada por personas que según Arriaga, buscarían privatizar la educación en México, algo que ponía en riesgo el proyecto que él y muchos más de la mano de López Obrador, denominaron como la nueva Escuela Mexicana, la Coparmex, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, son algunos de los que buscan bajo la percepción de Marx, tener el control de la educación en México.

La Presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la forma en la que fue destituido Marx Arriaga, pero corroboró que hubo diferencias con el funcionario, al negarse a modificar el contenido de los libros de texto gratuitos, algo que Arriaga confirmó en el Programa Los Periodistas, al señalar que entre otras cosas, lo que más le molestó fueron dos; la solicitud de eliminar el capítulo de la “Guerra Sucia” y la orden de sustituir el prólogo de López Obrador en el libro de historia, para colocar el de la actual Presidenta de la República, esto acompañado por una expresión en la voz de la Subsecretaria de Educación: “Ya no es Obrador el Presidente, ahora es Presidenta”fueron las gotas que derramaron el vaso entre Marx y la SEP, ya no hay rey ahora hay reina.

La ironía de la vida, es que aquí es una batalla entre iguales, algo que Marx aún no ha entendido, ya que en cada entrevista menciona a “los cínicos de los panistas y priístas” cuando los oficios que hizo públicos la revista Proceso, son oficios enviados a Marx desde la Subsecretaría de Educación Pública Federal, que enfatiza la falta de comprensión, utilidad y efectividad de algunas partes de los contenidos de los diferentes libros de texto gratuitos, no es una guerra de la oposición, fue una observación desde adentro, esa es la realidad.

Aferrarse al cargo no fue un acto de valentía, fue darse un tiempo para dejar sus compromisos en orden, 70 horas en las que le permitió a Marx ajustar todo y salir a pie, por algunos vitoreado y por otros olvidado; aquí los únicos que pueden hablar, que tienen el testimonio y son quienes viven el día a día en un aula de clases, son los maestros y los alumnos, solo ellos y la historia, dirán si Marx Arriaga estaba bien o se había equivocado en la forma de construir el humanismo mexicano desde la nueva Escuela Mexicana.

Mientras se va cumpliendo poco a poco, la agonizante y tradicional frase, que se posiciona con el tiempo en cualquier disputa de poder:

“Muera el rey y viva la reina”

Por Joaquín Islas Alva
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Santiago Tulantepec Hidalgo

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