De: DAVE BRANON.

Belle no quería saber nada de la fe en Jesús de sus padres. En la universidad, se proclamó agnóstica y trató de vivir sin Dios. Pero una ruptura con su novio y una creciente depresión la llevaron a pensar acabar con su vida.

En medio de esa profunda desesperación, recordó el gozo de sus padres en Jesús, y a pesar de sus luchas, finalmente confió en Él como su Salvador. Más tarde, escuchó a alguien hablar sobre personas en China que nunca habían oído el evangelio. Quiso ir a compartirles el mensaje, pero algunos la desalentaron por el peligro. Aun así, fue. Junto con un joven que conoció en la universidad y con quien luego se casó, dedicó el resto de su vida a llevar el evangelio a China y Tailandia. Miles confiaron en Jesús, y el legado de esta mujer, Isobel Kuhn, sigue vivo en esas tierras.

¿Quién le dio a esa joven una nueva vida y esperanza, y caminó con ella en sus desafíos? Jesús.

¿Te preguntas cuál es el propósito de tu existencia? Acércate a Cristo, el «unigénito Hijo de Dios» (Juan 3:18), quien murió por ti (Romanos 5:8). Te ama tanto que te da una vida que dura para siempre (Juan 3:16). Sí, «el que cree en el Hijo tiene vida eterna» (3:36). Y cuando creemos en Él, como lo hizo Belle, estará con nosotros en cada desafío y nos ayudará a extender su amor a otros.

REFLEXIÓN:

¿Cómo da Dios propósito a tu vida? ¿Qué significa para ti hallar esperanza en Jesús?

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