De: ALYSON KIEDA.
Después de años de luchar y clamar en oración, Frank dejó de beber. Atribuye su sobriedad continua a la obra de Dios en su vida. Pero también hizo algunos cambios importantes: dejó de tener alcohol en casa, estuvo atento a las señales de advertencia en su mente y se cuidó de ciertas situaciones. Se apoyó en Dios y entendió que no debía dejar espacio para la tentación o el pecado.
«Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar», advirtió Pedro (1 Pedro 5:8). Sabía que debíamos estar atentos, porque los ataques del diablo suelen ser inesperados, ya sea cuando nuestra vida parece no poder ir mejor o cuando pensamos que nunca seríamos tentados en cierta área.

Santiago también aconsejó someterse a Dios y resistir al diablo. Cuando lo hacemos, nuestro enemigo «huirá» (Santiago 4:7). La mejor manera de resistirlo es permanecer cerca de Dios mediante las Escrituras y la oración. Cuando lo hacemos, Él se acerca a nosotros (v. 8) a través de su Espíritu (Romanos 5:5). Santiago también alentó: «Humillaos delante del Señor, y él los exaltará» (Santiago 4:10).
Todos enfrentamos dificultades en las que somos tentados y luchamos. Podemos descansar sabiendo que Dios quiere que triunfemos. Él está con nosotros.
REFLEXIÓN:
¿Cuándo pareces ser más susceptible a la tentación? ¿Cómo te ha ayudado Dios en esos momentos?





Deja un comentario