¿Cuál es la Causa Por Que Nadie Quiere Estar al Centro Político?
Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.
Edna Jaime, Decana Nacional de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey nos explica qué es el centro político y por qué casi nadie quiere estar ahí, y precisa que el centro debe mirarse como un espacio distinto: un lugar de convergencia donde actores que piensan distinto cooperan bajo reglas compartidas para producir ciertos resultados sin guerra permanente.
Cuando hablamos de “centro político”, muchos imaginan un espacio equidistante entre izquierda y derecha. Y eso no ayuda. El centro político históricamente se definió como el lugar del “votante mediano” en una dimensión ideológica. Hoy la política no cabe en una sola línea.
Hay debates múltiples (economía, seguridad, cultura, derechos) y, sobre todo, identidades que organizan nuestra pertenencia. Por eso el centro debe mirarse como un espacio distinto: un lugar de convergencia donde actores que piensan distinto cooperan bajo reglas compartidas para producir ciertos resultados sin guerra permanente.
Si lo anterior suena deseable, entonces la pregunta es por qué ese centro dejó de ser atractivo para quienes están en el poder y para quienes lo disputan. La respuesta es porque no les conviene apelar a él en el corto plazo. No en un ambiente de polarización en el que las identidades están encendidas por líderes que así lo promueven. Gobernar desde la convergencia necesita de elementos que no son rentables: cooperar, matizar, evaluar.
En cambio, la polarización es un atajo: ordena identidades, da control de la agenda con enemigos útiles y justifica “ajustes técnicos” que permiten la concentración de poder. Es más barato gobernar con tribus que por desempeño. Es obvio que México no es ajeno a esta trampa. Aunque el estilo de la presidenta Claudia Sheinbaum suene más sobrio que el de su antecesor, la polarización sigue siendo un activo: alinea a los propios, confunde la crítica razonable y descoloca a las oposiciones.
La literatura y la experiencia sugieren que no estamos tan lejos como creemos y que el centro reaparece cuando alguien traduce políticas a impactos cotidianos, reduce el costo reputacional de cooperar con el otro y ancla la competencia en indicadores medibles.
¿Hay ejemplos en los que ese centro se reconstruye? Sí. En los casos donde el “centro” reaparece, no lo hace súbitamente, sino porque cambian los incentivos que sostenían la guerra de identidades.
Suele haber un shock (crisis económica, por ejemplo) que encarece el pleito y vuelve valiosa la convergencia; también ocurre que los clivajes se reordenan —lo cultural pierde fuerza frente a temas más concretos como la inflación, el empleo o la seguridad— y los actores descubren que competir por desempeño funciona.
Tal vez el “centro político” no vuelva como etiqueta seductora. No importa. Si logramos que la ciudadanía vuelva a medir al gobierno —cualquiera que sea— por su capacidad de resolver problemas cotidianos, habremos reconstruido el espacio que importa, concluye la académica Edna Jaime.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com
@luciorm






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