Avances de la Estrategia Nacional de Cambio Climático en México.

Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.

Ariana Escalante Kantún, investigadora en temas de justicia climática en @FundarMexico, institución de investigación, plural e independiente, reconoce que la actualización de la Estrategia Nacional de Cambio Climático es un buen avance del compromiso de México ante la crisis climática, pero persisten preocupaciones sobre la coherencia entre las políticas anunciadas y las acciones concretas.

Remite que estudio de la Organización Metereológica Mundial señala que en 2024 Latinoamérica registró su año más caluroso, en donde México sufrió una de sus peores sequías y olas de calor con temperaturas extremas.

En medio de este panorama, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) presentó la actualización de la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) con el objetivo de promover, formular e instrumentar las políticas necesarias para la mitigación y adaptación al cambio climático. Además, sesionó por primera vez la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, en donde la SEMARNAT ha coordinado encuentros con diversas dependencias federales para revisar y actualizar las metas de mitigación y adaptación, asegurando una construcción colectiva de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC). Sin duda, es un buen avance y acierto que todas las secretarías participen coordinadamente con el objetivo de promover, diseñar e instrumentar las políticas necesarias para la mitigación y adaptación al cambio climático, y que no se sea un problema que solo le competa a SEMARNAT.

Por su parte, la actualización de la ENCC de México busca fortalecer el compromiso de nuestro país frente a la crisis climática, alineándose con los objetivos del Acuerdo de París, y preparando una propuesta ambiciosa para la COP30 en Brasil. El documento propone tres aspectos fundamentales: adaptación, mitigación y una política climática transversal. Reconoce que las principales fuentes de emisión son el transporte, la energía y la agricultura, por lo que plantea una disminución del 35 % en las emisiones de CO₂ para 2030. La ENCC contempla la rehabilitación de 100 mil hectáreas de bosques y manglares, además de impulsar la economía circular y la conversión de residuos en energía, por mencionar algunos. Pero nos advierte que, a pesar de los avances, persisten preocupaciones sobre la coherencia entre las políticas anunciadas y las acciones concretas. Por ejemplo, las estrategias de industrialización y relocalización del plan México incentivan a que industrias contaminantes, como la petroquímica, se instalen en el país y, al no tener leyes ambientales robustas y adecuadamente diseñadas para la protección del medio ambiente, terminen impactando de manera negativa. Otro aspecto contradictorio es la continuidad de proyectos energéticos fósiles, la apuesta e inversión en gas “natural” y la necesidad de disminuir la dependencia fósil con Estados Unidos abre la puerta a que proyectos de fracking tengan lugar en nuestro territorio. Y es que se ha documentado que el gas “natural” presumido en México como una fuente sustentable de energía, es un combustible fósil compuesto 90 % de metano, responsable de la cuarta parte del calentamiento global. Por último, seguimos observando la falta de un presupuesto correctamente etiquetado de los anexos transversales de cambio climático y transición energética que se sigue utilizando para proyectos que no reducen los impactos del cambio climático ni mucho menos nos acercan a una verdadera transición energética. El momento de actuar es ahora. 

*Licenciado y Maestro en Periodismo         

lurame_3@hotmail.com                  @luciorm 

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