Por: VÍCTOR BARRERA.
Cuando desde Palacio Nacional y sus testaferros quieren imponer la narrativa de que vamos bien y que México ha superado muchos de los problemas existentes, no están hablando con la verdad, porque aun siguen prevaleciendo los problemas que afectan directamente al bienestar y mejoramiento de calidad de vida de los pobladores de México.
Recientemente el INEGI dio a conocer la información sobre el empleo formal en el país y las cifras siguen siendo para preocuparse. El Instituto que dirige Graciela Márquez señala que solo el 46 por ciento de los trabajadores cuentan con Seguridad Social, el resto no y esto es un signo de pobreza. Porque muchas familias mexicanas tienen que destinar una parte importante de sus ingresos para acudir a un médico privado y comprar los medicamentos en caso de alguna enfermedad o accidente. Estos gastos provocan un desequilibrio en las finanzas familiares y personales.
Pero esta pobreza se genera por la falta de un empleo formal que ofrezca la incorporación de los trabajadores a una Seguridad Social que proporciona el Estado. Entonces el empleo formal sigue siendo un problema no resuelto a pesar de que van siete años de la autollamada 4T, que prometió atender a los más pobres y elevar el número de empleos derivado de crecimientos económicos anuales del 6 por ciento.
La falta de un empleo formal también ocasiona que muchas personas carezcan de la oportunidad de acceder a un crédito de vivienda a través de INFONAVIT lo que implica que muchas personas tendrán que seguir rentando vivienda a precios altos o establecerse en las periferias de las ciudades para acceder a una vivienda no tan cara, pero esto también incide en las finanzas familiares y personales creando pobreza.
Pero también, sin empleo formal, se carece de una cuenta de ahorro para el retiro, lo que implica que en los próximos años, el número de pobres se incrementará, si no hay una estrategia de políticas públicas para generar más empleos formales que permitan tener un ahorro para hacer frente cuando la gente ya no esté en edad de laborar.
Estas cifras, que ofrece el INEGI, apuntan que el número de trabajadores que cuentan con Seguridad Social ha disminuido derivado a que, en los últimos años, ha existido un cierre importante de empresas y comercios medianos y pequeños, que son los que aportan la mayor cantidad de empleos para los mexicanos.
Pero también revela que ante menor cantidad de patrones aportando a la Seguridad Social, los recursos para este sector disminuyen ocasionado la falta de medicamentos, material médico, recursos humanos e infraestructura adecuada al cuidado de la salud de los pobladores de México.
Sin embargo, y ante la intención de minimizar esos datos, desde Palacio Nacional y del encargado de la cartera laboral en el país, Marath Bolaños, comparan las cifras actuales con las que presentaba en el gobierno de Felipe Calderón en 2009, que eran más altas.
Lo que no entiende este gobierno de la 4T, es que no se puede seguir hablando del pasado para tratar de dispensar la falta de acción del presente. Porque es obligación, de la administración federal, establecer el escenario adecuado para atraer inversión, generar la apertura de fuentes de empleos y con ello poder fortalecer un sistema de salud que lamentablemente en México está casi destrozado.
El tratar de minimizar los problemas, significa que las administraciones de la 4T no quieren resolverlos y esperan que sea el tiempo que lo haga. No provocan, a través de sus políticas públicas incentivos necesarios para fomentar el empleo formal, porque cada vez se trata de sacar de los empleadores mayores recursos a través de cobros de impuestos o regulaciones mientras que la informalidad, que no paga impuestos sigue incrementándose.
Seguir insistiendo que se ha ido reduciendo el nivel de pobreza porque se transfieren recursos directamente a la gente, en programas sociales no es la solución. Porque estas transferencias no generan riqueza y mucho menos ahorro.
Además, esto programas sociales generan una presión sobre las finanzas públicas, porque se tiene que destinar recursos suficientes para cubrirlos, lo que impide mayor inversión en los sectores productivos del país.
La 4T solo está creando un círculo vicioso de presión de las finanzas públicas que implican la necesidad de endeudamiento. Es decir, solo se reparte pobreza sin generar riqueza. Esto es, no se logran crecimientos económicos y se reparten recursos superiores a los que se pueden recaudar.






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