El Suicidio, Entre las Principales Causas de Muerte en la Nación.

Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.

Oscar Joe Rivas, Psicólogo Clínico Especialista en Trauma Psicológico y Terapia Asistida por Psicodélicos para el TEPT, nos alerta: el suicidio es una de las principales causas de muerte en jóvenes y adultos en todo el mundo, y México no es la excepción, y recalca “más allá de los números, lo que duele es lo que cada cifra representa: familias marcadas por la ausencia, comunidades golpeadas por la pérdida, proyectos de vida que se interrumpen de manera abrupta”.

Ilustra que una de las investigaciones más importantes realizadas en nuestro país ofrece una pista valiosa: el riesgo de suicidio no aparece de repente en la adolescencia o en la adultez, sino que se gesta en los primeros años de vida, cuando muchos niños y niñas enfrentan situaciones de adversidad que dejan huellas profundas.

Explica también que el término Adverse Childhood Experiences o Experiencias Adversas en la Infancia (ACE) se acuñó en los noventa, al trabajo de Vincent Felitti y Robert Anda en EU. Su investigación mostró que situaciones como el maltrato físico o emocional, el abuso sexual, la negligencia, crecer en un hogar con violencia, adicciones, problemas de salud mental o la separación de los padres no eran simples recuerdos dolorosos.

Estudios internacionales han mostrado que el riesgo relativo de suicidio en personas con ≥4 ACE puede ser de 5 a 12 veces mayor. Si aplicamos ese dato a la prevalencia de Nuevo León, se entiende por qué este estado concentra una de las mayores vulnerabilidades del país: 7 de cada 10 intentos de suicidio en ese estado estarían vinculados a heridas de la infancia.

El estudio ACE en México abre una oportunidad histórica. A partir de los datos, se pueden diseñar estrategias específicas:

1. Priorizar la infancia como política de Estado: invertir en programas de apoyo parental, detección de violencia doméstica y acompañamiento en duelos o separaciones.

2. Escuelas como espacios seguros: capacitar docentes en regulación emocional y atención a la adversidad.

3. Servicios de salud Informada en Trauma: incorporar preguntas ACE en la atención primaria para identificar adultos en riesgo y capacitación en psicotrauma de profesionales de la salud mental.

4. Focalizar recursos en estados con mayor prevalencia: Nuevo León y los otros nueve estados del ranking deberían ser zonas prioritarias para programas piloto.

5. Romper el estigma cultural: hablar de suicidio y adversidad sin culpas ni silencios, generando una narrativa de prevención y esperanza.

En este Día Mundial de la Prevención del Suicidio, si México quiere reducir muertes por esta causa, debe empezar en la niñez. Cada ACE que se previene es un paso hacia una adultez más libre de riesgo.

El suicidio no es un destino inevitable. Es el resultado de condiciones sociales, familiares y emocionales que, en gran medida, pueden modificarse. Y si sabemos que la infancia es la etapa donde se siembra el riesgo, también es la etapa donde podemos sembrar la esperanza.

*Licenciado y Maestro en Periodismo         

lurame_3@hotmail.com                  @luciorm 

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