Por: BENJAMÍN BOJÓRQUEZ OLEA.
El evangelio apócrifo de la política…
Hay quienes pretenden ser santos en política, pero su santidad es tan frágil como la máscara que portan en la procesión del poder. Se golpean el pecho en público, levantan las manos al cielo, y al mismo tiempo esconden bajo la túnica un pasado impregnado de corrupción, de pactos oscuros y de simulación permanente. La hipocresía, en su máxima expresión, se disfraza de virtud, pero en realidad es la coartada perfecta para sobrevivir dentro del templo de la política, ese recinto donde los pecadores se canonizan con discursos huecos y la memoria selectiva de los votantes.
¿Qué mérito tiene rezar consignas en tribunas, si con la lengua se lapida al adversario con insultos y desprecio? Esa doble moral que clama redención en campaña, mientras reparte injurias para recuperar el poder, desnuda lo que realmente es la política cuando se divorcia de la ética: un ritual grotesco de apariencias, donde lo espiritual se confunde con lo electoral, y donde la fe en la democracia se convierte en moneda de cambio.
A veces —y esto resulta dolorosamente cierto— quien nunca se arrodilló en un templo partidista posee el corazón más limpio que aquel militante que nunca se pierde una misa política, de esas que se ofician a puerta cerrada con pactos y simulaciones. La fe auténtica en la política no se mide en credenciales ni en asistencia a cultos partidistas, sino en la coherencia de los actos. La verdadera espiritualidad cívica no se manifiesta con rezos públicos, sino con silencios que ayudan, con gestos que reparan, con decisiones que no destruyen.
Porque de nada sirve orar en exceso si con las manos se incendia lo que se predica construir. De nada sirve el incienso en el templo si afuera se encienden hogueras de odio. De nada sirve levantar discursos en defensa del “pueblo” si al mismo tiempo se fabrica un vocabulario de exclusión y desdén, dirigido a los mismos ciudadanos que dicen representar.
La política, aunque muchos insistan en reducirla a espectáculo, no debería ser teatro ni culto de imágenes. La política, en su sentido más elevado, busca verdad en los hechos, no en las oraciones de ocasión ni en los juramentos vacíos. Y, sin embargo, los partidos siguen llenando sus filas de personajes “non gratos”, actores de un pasado que hiede a corrupción, figuras recicladas que hoy encuentran micrófonos abiertos y reflectores complacientes para dictar lecciones morales que nunca practicaron.
GOTITAS DE AGUA:
He aquí la paradoja: la política, que debería ser templo de coherencia, termina convertida en circo de apariencias; y los feligreses, en vez de cuestionar, aplauden. Es el triunfo de la simulación sobre la verdad, el reinado del disfraz sobre la esencia. Al final, lo más perverso no es la corrupción de quienes se dicen santos, sino la complacencia de una sociedad que, aun sabiendo el engaño, les permite seguir predicando. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…
Mi columna disponible en los siguientes portales:
Facebook: https://www.facebook.com/share/18X41ufrLJ/?mibextid=wwXIfr
Síntesis de Prensa del Doctor Héctor Muñoz: http://www.sintesisdeprensadrhectormunoz.com/newpreview.php?id=647&tipo=3
Gimperionws Tv: https://gimperionws.tv/category/opinion/page/2/
Entre Veredas: https://www.entreveredas.com.mx/2025/03/ruben-rocha-moya-es-hora-de-sacar-la.html?m=1
Primero Editores: https://primeroeditores.com.mx/opinion/sobre-el-camino-210/
Yo Digo Yo Pregunto: https://yodigoyopregunto.com/2025/03/25/sobre-el-camino-37/
Tamayo Informa: https://tamayoinforma.com/2025/01/09/sobre-el-camino-2/
Revista POLITEIA: https://revistapoliteia.com
Voces Nacionales (Alvaro Aragón Ayala): https://vocesnacionales.com/2025/01/17/culiacan-ya-no-es-lo-que-fue/
OV El Analista: https://ovelanalista.com/columna-sobre-el-camino/






Deja un comentario