Por: LUCIO RAMIREZ MEDINA.
El Desafío de Mirar la Educación Nacional con Lentes de Género.
Sonia del Valle, Directora de Comunicación Educativa en Mexicanos Primero, explica el desafío de mirar la educación con lentes de género, y advierte que necesitamos una educación que deje de tratar a las mujeres como nota al pie.
Una educación que reconozca sus historias, sus obstáculos, sus aportes.
Durante años, la investigación educativa en México ha puesto el foco en políticas públicas, programas escolares y resultados de aprendizaje. Se han hecho diagnósticos valiosos, sin duda, pero hay un área que sigue en la penumbra: ¿qué sabemos realmente de lo que viven niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres dentro
del sistema educativo? ¿Cuánto hemos investigado sobre sus trayectorias, sus obstáculos, sus logros? ¿Qué tanto las hemos reconocido como protagonistas y no solo como una categoría más en las estadísticas?
Lo cierto es que la mirada de género sigue siendo la gran ausente en los estudios educativos. La mayoría de las investigaciones optan por enfoques generalistas: se analiza “el sistema”, “el estudiantado”, “el magisterio”, sin detenerse a observar las diferencias que marca el género, y mucho menos sus intersecciones con origen étnico, clase social o lugar de nacimiento. Así, se nos escapan matices esenciales
para entender lo que realmente sucede.
La estadística oficial, por ejemplo, se limita a separar la matrícula por sexo.
Sabemos cuántas niñas están inscritas, pero no cuántas se van quedando atrás, cuántas enfrentan barreras específicas para continuar sus estudios, o qué factores las empujan fuera del sistema. No hay forma de seguir sus trayectorias con claridad, ni de saber cuándo y por qué se rompen sus sueños escolares.
Y luego está el olvido de las que nos antecedieron. Las mujeres que han enseñado, dirigido, escrito, investigado e innovado desde las aulas.
Desde Mujeres Unidas por la Educación (MuxED), comenzamos a seguir sus huellas en 2021 con el grupo de trabajo de La Centena para conmemorar los primeros cien años de la Secretaría de Educación Pública. Descubrimos que, sin la memoria viva de muchas integrantes de la Red, tendríamos escasa información sobre funcionarias clave, tanto en la SEP como en los estados; porque el trabajo de las
mujeres prácticamente desaparece cuando dejan el cargo, aunque hayan creado métodos, transformado comunidades o liderado reformas. ¿Cuántas maestras, pedagogas, académicas han hecho aportes fundamentales y siguen sin aparecer en los libros y en los congresos?
¿Qué nos dice, por ejemplo, que el porcentaje de mujeres en carreras STEM no haya cambiado en los últimos diez años? Como señaló la doctora Silvia Giorguli, presidenta de El Colegio de México, quien habló sobre “el bono de género”, término de Naciones Unidas que destaca el potencial incremento del PIB conforme avanza la participación económica de las mujeres.
En el Simposio Perspectiva de Género y Divulgación Educativa reflexionamos sobre la oportunidad de “tomar la palabra”. Porque quien comunica con enfoque de género y educativo también pone en el centro a quienes aprenden.
Eso es lo que necesitamos: no solo más investigaciones sobre mujeres, sino otras formas de mirar, de preguntar, de analizar. Cambiar el enfoque, abrir nuevas preguntas, dar lugar a otras narrativas. Investigar la educación con perspectiva de género no es una especialidad académica: es una urgencia ética y política.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com @luciorm






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