Por: LUCIO RAMÍREZ MEDINA.
¿Formación Limitada en Docentes, Daña el Derecho a Aprender?
Maura Rubio Almonacid es directora de Investigación en Mexicanos Primero, y dos recuerda que el cumplimiento del derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes depende en gran medida del trabajo de las y los docentes, quienes en realidad son profesionales del aprendizaje. Resume:
La educación como derecho humano fundamental condensa todo su potencial en el derecho a aprender. Garantizar este derecho significa que cada persona cuente con oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida y con una educación de calidad. Desde la perspectiva de Mexicanos Primero, el derecho a aprender implica que todas las niñas, niños y adolescentes tengan iguales posibilidades para:
Estar en la escuela, es decir, que tengan oportunidad de acceder al
servicio educativo a la edad que corresponde y de cursar cada uno de los grados escolares, desde la educación inicial hasta la conclusión de su trayecto educativo en media superior o superior.
Aprender en la escuela, que implica para cada estudiante alcanzar los aprendizajes fundamentales, aquellos indispensables para seguir
aprendiendo a lo largo de la vida y en sus distintos ámbitos. Incluyen
comprensión lectora, competencia comunicativa, resolución de problemas con base en las matemáticas, comprensión de fenómenos naturales a partir de los conocimientos y el razonamiento científicos, así como la gestión de las emociones.
Participar en la escuela, que significa reconocer a las y los estudiantes como agentes de su propio proceso de aprendizaje y fortalecer su autonomía para que aprendan por sí mismos. Conlleva la posibilidad de escuchar y tener en cuenta las opiniones de niñas, niños y adolescentes de acuerdo con el principio del interés superior de la niñez.
El cumplimiento del derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes depende en gran medida del trabajo de las y los docentes, quienes en realidad son profesionales del aprendizaje. No es una labor sencilla, por más que se piense que cualquiera puede hacerlo o se critique, a veces muy a la ligera, la forma como
los docentes hacen su trabajo. Desencadenar el aprendizaje está atado a generar, con los recursos al alcance, las condiciones que lo hagan posible y que llevan a las y los estudiantes a entusiasmarse por el aprender.
Por ello la enseñanza en educación básica es uno los trabajos más exigentes y complejos. Cada docente tiene que lidiar con muchas dimensiones: tenemos para empezar la convivencia diaria con diversas niñas, niños, adolescentes o jóvenes (y con sus mamás y papás), quienes tienen una historia personal y familiar, ciertas vocaciones, curiosidades, intereses, emociones y formas de aprender, pero sobre
todo tienen una vida llena de expectativas que esperan cumplir.
En segundo lugar, está la cuestión de los contenidos y la didáctica de las temáticas que enseña, identificar lo que domina y aprender aquello que necesita.
En tercer lugar, se encuentran las exigencias propias de la escuela, las relativas a la gestión de los procesos de enseñanza y aprendizaje (ahora en el marco del modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana), así como aquellas relacionadas con las obligaciones de la gestión administrativa que implican la convivencia y coordinación con sus colegas docentes.
Hay que incluir también los desafíos que imponen las problemáticas del entorno que afectan a las escuelas y cómo afectan la posibilidad de generar ambientes de aprendizaje propicios (inseguridad pública, violencia, desastres naturales, riesgos de salud, ambientales o de cualquier otra clase). Finalmente, pero fundamental, las condiciones de la escuela, la disponibilidad de materiales para el aprendizaje
(libros de texto y otros implementos), la calidad de sus instalaciones e infraestructura (aulas, techos, pisos, baños, mobiliario, etc.),
la disponibilidad de servicios básicos (agua, luz y conectividad a Internet).
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com @luciorm






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