Atención y prevención de los desastres naturales.

Por: GILBERTO JAVIER SAUZA.

México es uno de los países que, gracias a su privilegiada posición geográfica, cuenta con una amplia diversidad de climas, ambientes y fauna. Además, al ubicarse en medio de los océanos Pacífico y Atlántico ha podido incrementar su actividad comercial con algunas naciones ubicadas dentro de los 6 continentes existentes.

Debido a que se ubica en la intersección de varias placas tectónicas que chocan constantemente, México es uno de los países con mayor registro de terremotos. Mientras que, en el periodo entre junio y noviembre, anualmente se tiene contemplado el arribo de huracanes a costas y mares en el Pacífico, en el Golfo y en el Caribe.

Mientras que debido a la gran cantidad de agua que llega como resultado de los huracanes, se presentan numerosas inundaciones y deslaves en regiones tanto rurales como urbanas que impactan en el traslado de personas y mercancías. Finalmente, debido a cambios climáticos y a la actividad humana, se presentan fenómenos como amplios periodos de heladas, sequías e incendios que también llegan a trascender en la actividad diaria de las personas.

Y es que, debido a esta misma ubicación dentro del continente americano, nuestro país llega a padecer la presencia de fenómenos naturales que impactan de manera negativa en las actividades productivas, así como en la vida diaria de las personas debido a las afectaciones en la infraestructura que estas generan y que llegan a producir pérdida de vidas humanas.

Tan sólo en el periodo comprendido entre los años 1900 y 2018, se tiene registro de 231 desastres naturales ocurridos en México. Que dejaron como resultado que más de 20 mil personas perdieran la vida y que alrededor de 18 millones de habitantes fueron afectados debido a los daños generados por la naturaleza.

De acuerdo con un informe producido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los desastres naturales son responsables de pérdidas económicas reales de hasta 2.3 billones de dólares, una cantidad diez veces mayor a la que se calcula debido a costes directos por los efectos multiplicadores que tienen y los daños que provocan a los ecosistemas.

Este mismo estudio alerta que los costos seguirán creciendo a medida que se intensifique la crisis climática y que los países en desarrollo padecerán los mayores estragos, entre otras razones, por la adquisición de deuda para sufragar los gastos de respuesta y rehabilitación que deben llevar a cabo tras cada catástrofe natural.

Estas cifras y registros son un llamado a tiempo para que las autoridades contemplen y tomen con seriedad la presencia de desastres naturales, valoren las acciones a ejecutar para el resguardo de la población, así como la reparación de la infraestructura tras el paso de los fenómenos naturales.

Gilberto Javier Sauza Martínez / vicepresidente de CONCAEM

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