UAEMex: Dar Paso a La Imaginación.
Por: ALEXANDER NAIME.
La UAEMex está frente a una gran oportunidad para ser mejor. ¿Cómo darle un sentido histórico a lo sucedido para que no quede como una anécdota en su historia?.
El movimiento realizado durante las últimas semanas ha dejado muchas lecciones. El tiempo exige que la imaginación esté en el centro de la salida al conflicto. La Universidad debe reinventarse. Son muchos los elementos a considerar en un contexto en donde la UAEMex, como organización, (algunos pensadores ubican a las universidades en la categoría de anarquías organizadas), debe redefinir sus relaciones sociales que le permitan ser un espacio, al mismo tiempo que formativo, liberador.
En efecto, la Universidad ha finalizado el largo periodo de letargo a la que fue sometida por gestiones verticales y autoritarias no solo a nivel burocrático sino también en la relación maestro-alumno y en el uso discrecional y opaco de los recursos.
La universidad no solo debe ser el centro formador de seres en función de las necesidades del aparato productivo sino que su responsabilidad va más allá: contribuir a que el conjunto de la sociedad en la que se desarrolla tenga referentes para ser mejor y eso incluye también a las humanidades y a las ciencias sociales.
Toluca tiene una gran universidad pero la vida académica, la vida intelectual, sólo parece encerrarse en sus aulas y en el confort de muchos maestros quienes en lugar de despertar el sentido crítico de sus alumnos solo reproducen esquemas de pensamiento y categorías sociales que muchas veces no son útiles para comprender la realidad y constituirse en verdaderos factores que contribuyan a mejorar a la sociedad. En ese sentido su pensamiento es viejo.
Por otra parte, en términos sociales, la UAEMex parece ser una entidad inexistente para la sociedad en la que vive. Las calles de Toluca, que debían, por el número de estudiantes, ser las de una ciudad estudiantil, no se ven la alegría ni el ímpetu creador y crítico de los jóvenes. Parece más bien una institución marginal.
Son muchos los temas para reflexionar y mejorar las cosas. Es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Se puede volver a clases sin dejar de lado el impulso de cambio. De otra suerte el movimiento habrá perdido sentido. Y eso es responsabilidad de todos sus actores. Volver a la mediocridad de antes no es opción. El modelo se agotó.
La UAEMex debe repensarse. El modelo existente y sus sistemas de control ya demostraron que se han agotado.
Se deben replantear sus relaciones de poder, de autoridad y de jerarquía hacia su interior (el protocolo de sus ceremonias solo muestran, por ejemplo, la vejez de las formas de la autoridad), transformar la relación maestro-alumno para que sea más madura, menos proteccionista y menos sumisa. La Universidad debe ser generadora de pensamiento nuevo para comprender su realidad inmediata. Esta es una tarea que deben de abordar los docentes aun por encima del confort y de los sistemas de control condicionado por las definitividades y el SNI. La UAEMex tiene talento no aprovechado pues el modelo ha solo consolidado el individualismo por encima de la acción y el pensamiento colectivo.
Otro aspecto es la discrecionalidad en el uso de los recursos y su necesaria transparencia. La Universidad debe poner el ejemplo y poner su contabilidad en línea y en tiempo real, o algo que se le acerque, para que cualquier ciudadano o miembro de la comunidad conozca el destino de los recursos.
Estos son solo algunos de los temas. El resto de las demandas del movimiento son perfectamente atendibles… solo cuestión de voluntad. Es importante que la universidad, aun volviendo a sus actividades sea total o parcial, no deje de moverse y perder el impulso recibido. Esa es una tarea colectiva para ganar la historia. El trabajo es enorme pero hay que empezar. Se debe hacer con alegría para al final poder imaginar y, ¿por qué no?, un nuevo modelo de Universidad que libere, forme y sirva a la sociedad y deje de ser un ente aislado de la realidad local y universal.
Una universidad que por fin decida integrarse al mundo y sea contemporánea de su propio tiempo.






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