Por: GILBERTO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ.
Un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente: – ¿Por qué los matrimonios se gritan cuando están enojados?.
Los hombres pensaron unos momentos:
-Porque perdemos la calma – dijo uno – por eso gritamos.- por qué algo le molestó de la otra persona.
-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? – preguntó el sabio – No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué le gritas a una persona cuando estás enojado?
Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio.
Finalmente él explicó:
-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar para poder escucharse, mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego el sabio continuó:
– ¿Qué sucede cuándo dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente porque sus corazones están muy cerca, la distancia entre ellos es muy pequeña.
El sabio sonrió y dijo:
¿Cuándo se enamoran más aún, qué sucede? No hablan, solo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, solo se miran y eso es todo.
Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.
Cuando discutan o tengan un desacuerdo o una molestia, no dejen que sus corazones se alejen, “NO DIGAN PALABRAS QUE NO SIENTE SU CORAZÓN”. Mucho menos ofendan a la persona que aman, no hablen enojados ni digan palabras que los distancien más, puede llegar un día en que la distancia sea tanta que no encuentren más el camino de regreso.
“La respuesta amable y tranquila calma el enojo, pero las palabras ásperas y violentas, encienden los ánimos. (Libro de Proverbios 15:1.)
Busquemos ser cristianos que somos pacificadores y reconciliadores, en un mundo cada vez más lleno de indiferencias y de violencia verbal.
Dios bendiga los matrimonios y bendiga a cada creyente en sus relaciones diarias.
Bendecido día y bendecida semana a todos.






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