Curiosas Campañas Electorales Judiciales.
Por: ARTURO HUICOCHEA ALANIS.
El arranque de las campañas políticas digitales este domingo 30 de marzo, evidenció que el común denominador es la obsolescencia y el desconocimiento del potencial del ecosistema digital. En lugar de diseñar estrategias de comunicación político-electoral efectivas, han optado por la simple difusión de mensajes unidireccionales, más cercanos a la comunicación social de antes, que a la comunicación política de ahora.
- Personas candidatas al centro
Uno de los errores más evidentes es la centralidad de las personas candidatas en los mensajes. Se presentan como protagonistas únicas de la elección, sin comprender que, en realidad, las y los electores son quienes deciden. Todas y todos basaron su mensaje en destacar su trayectoria, como si ésta fuera suficiente para encantar a todo mundo, e ignorando las necesidades del electorado.
En sus redes, encontramos imágenes estilizadas de aspirantes acompañadas de frases vacías como “experiencia y compromiso; u honestidad y trabajo” y otras generalidades que podría decir cualquiera. Prácticamente nadie presentó una narrativa que explique por qué esa experiencia representa un beneficio para la ciudadanía.
- Ausencia de historias relevantes
Las mejores campañas presentan hechos y, sobre todo, cuentan historias que generan emociones y resonancia. En este arranque de campañas, la ausencia de storytelling es notoria. No se presentan casos reales, ni relatos que humanicen las propuestas, ni testimonios que refuercen la confianza en las candidaturas. Abundan quienes llenan sus redes con fotos de eventos protocolarios sin aprovechar la oportunidad de construir una narrativa que explique por qué su perfil es el idóneo para impartir justicia, y menos entusiasmen a la audiencia para darles seguimiento.
- Cualidades primero, beneficios, quizá después
Muchos aspirantes han optado por iniciar sus campañas con un listado de sus cualidades personales y profesionales. Se nos dice que son “honestos”, “preparados” y “con gran vocación de servicio”, pero no se explica qué ventajas y beneficios concretos traerá su elección para la ciudadanía. Todas y todos, han priorizado la promoción de su trayectoria sin conectar con las preocupaciones de la población sobre la eficiencia del sistema judicial o el acceso a la justicia. Pretextarán que es la fase de la presentación, lo que indica que ignoran que eso es irrelevante.
- Sin Propuesta Única de Valor (PUV)
Las campañas digitales de estas candidaturas carecen de una propuesta única de valor (PUV). No se diferencian entre sí, lo que las vuelve intercambiables y poco memorables. Sin una PUV clara, el electorado no tiene un incentivo para dar seguimiento a la campaña y mucho menos para elegir a una persona sobre otra. En no pocos casos, los mensajes parecen idénticos, lo que terminará por hacerlo irrelevantes.
- Sin interacción no habrá conversación, ni comunidad
Uno de los errores más graves es la falta de interacción. Las redes sociales no son un tablón de anuncios, sino espacios de diálogo. Sin embargo, muchas campañas han optado por una comunicación unidireccional, publicando sin responder, sin generar conversación, sin abrir espacios de participación. En lugar de generar comunidad, postean “boletines de prensa digitales”.
Apenas comenzaron sus campañas, y todo indica que candidatas y candidatos no comprenden la lógica de la comunicación digital. Siguen viendo las redes como un escaparate, no como un espacio de interacción. Mientras pongan en el centro a las candidaturas y releguen lo que interesa a la ciudadanía; e insistan en difundir trayectorias, sin contar historias, saturarán, primero, y ahuyentarán, después, el interés ciudadano. Están a tiempo de buscar una Estrategia Integral eficaz que cubra los déficits enlistados.
@ArturoHuicochea






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