La corrupción son ellos, no el pueblo.
Por: ALEXANDER NAIME.
La corrupción viene y está en el gobierno. De ella derivan muchos de los males de México.
El pueblo no es corrupto. Esa es una mentira que quieren que creamos como pueblo. Nos califican de corruptos y esa es una de las cartas de presentación del país porque sus políticos, sus gobernantes lo fomentan.
La corrupción es un abuso del poder y siempre es inducida y fomentada desde las esferas del gobierno sean los municipales a las más altas esferas del poder.
Desde el gobierno se fomenta una cultura de la corrupción a la que se arrastra al resto de la sociedad.
Se puede afirmar que es desde el gobierno que se induce a muchos sectores de la sociedad hacia la realización de actos de corrupción.
Sucede cuando se dificulta la realización de trámites en procedimientos definidos por el gobierno, sucede cuando se enfrenta a un policía de tránsito cuya palabra vale más que la del ciudadano, sucede cuando se pretende obtener una licencia de funcionamiento en cualquier ciudad del país por trámites engorrosos y poco claros, sucede en materia de desarrollo urbano para permitir que se otorguen los permisos correspondientes aunque estén contra la ley, sucede cuando la falta de claridad en los procedimientos ciudadano debe recurrir a prácticas forzadas desde las instancias gubernamentales para poder desarrollar incluso una actividad profesional.
En casi la totalidad de los actos de corrupción está en el origen un actor del gobierno. Las clases políticas y gobernantes son las responsables y pretenden transferir el fenómeno como si fuera un fenómeno de toda la sociedad,
Se corrompe un pueblo y una sociedad con clases políticas en el poder. Tal parece que ningún servidor público es capaz de resistir un ‘cañonazo de dinero’, sea cual sea su origen.
Y hoy… la corrupción sigue. Se observa en todas las prestaciones de los funcionarios públicos y su séquito de servidores que se contratan para servirles. Se ve en la vestimenta lujosa del presidente del senado quien habla todo el tiempo en nombre del pueblo y de los pobres mientras goza siempre de sus viajes al extranjero a costa de nuestros impuestos, se ve en las concesiones y complicidades que se hicieron en el senado para perdonar juicios a senadores electos a cambio de votos, se ve en el séquito de personas al servicio de los funcionarios llenos de choferes, sus guardias de seguridad, sus secretarios particulares, sus auxiliares mientras ‘cómodamente se encargan de las cosas del pueblo’, se ve en los grandes sueldos que perciben ‘mientras-salvan-a-la-patria’, se ve en la protección que le dan a Cuauhtémoc Blanco o a los gobernadores de Sinaloa, de Guerrero o de Chiapas o de Sonora, incluso en las universidades… todos se tapan a unos a otros porque a todos los cubre la misma cobija.
Son ellos y no el pueblo como se quiere hacer creer. En 2024 en el Índice de percepción de la corrupción a nivel mundial; México y hay que decir, que son las clases políticas de México ocupan el lugar número 140 de cerca de 180 países sobre los más corruptos. Este fenómeno explica en muchos sentidos el gran retraso del país. Los países que en las últimas décadas han avanzado de manera importante es porque abatieron los problemas de corrupción.
No es tapándose unos a otros en las clases gobernantes como se habrán los problemas que ahogan el desarrollo del país.
A México lo siguen ahogando sus clases gobernantes y sus privilegios.
Tal vez , como decía, el profeta Jeremías: ‘maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza…’, la sociedad mexicana, pese al discurso y la narrativa construida, sigue percibiendo que la corrupción sigue y la desconfianza aumenta aunque sigan siendo los dueños de nuestros destinos.
Correo: contextotoluca@gmail.com






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