Por: RICARDO MONREAL.
La frase “Divide y vencerás” es muy conocida por la mayoría de las sociedades del mundo, pero cuando se aplica a estrategias bélicas o a movimientos político-sociales, normalmente trae consigo consecuencias devastadoras para la parte receptora, y es que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Por eso, dedico esta reflexión a la situación que hoy en día enfrenta nuestro país, pues sólo en unidad y siendo resilientes saldremos adelante.
La reciente asunción de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos generó diversas reacciones en el panorama político mexicano. Por parte de la oposición se han observado posturas que, más allá de buscar soluciones conjuntas, parecen orientadas a capitalizar políticamente la situación.
El presidente de uno de los partidos de oposición comparó a Trump con un “bully más grandote” que la Cuarta Transformación, sugiriendo que el actual gobierno de México enfrenta a un adversario aún más formidable. Esta analogía no sólo minimiza la complejidad de la relación bilateral, sino que también busca que ese sector de la oposición sea visto como una alternativa más capaz para enfrentar los desafíos impuestos por la nueva administración estadounidense. Así la imaginación y simpatía de la cúpula opositora.
Por su parte, el líder de otro instituto político de oposición abogó por la cooperación y unidad entre ambos países para enfrentar los retos comerciales, de seguridad y migratorios. Sin embargo, es pertinente cuestionar si este llamado a la unidad es genuino o si forma parte de una estrategia para reposicionar a su partido en el escenario político nacional.
En el Congreso generamos un documento de apoyo y unidad entre la clase política, con todo el respaldo a nuestra presidenta de la República, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, en el cual se dejan de lado sesgos e inclinaciones políticas y que fue apoyado por MORENA, Partido del Trabajo, Partido Verde y Movimiento Ciudadano. Lamentablemente, este mismo documento ha sido utilizado por los partidos que no quisieron suscribirlo como un recurso mediático para señalar una supuesta imposición de nuestra fracción, pretendiendo con ello obtener algún beneficio electoral.
Es fundamental que, ante las amenazas externas, de carácter político, mercantil, migratorio o de cualquier índole, los actores políticos de nuestro país prioricen el bienestar nacional sobre las agendas partidistas. El oportunismo político en momentos de crisis debilita la cohesión interna, pero además envía señales de división que pueden ser aprovechadas por actores externos.
En lugar de utilizar la situación como una plataforma para obtener réditos políticos, la oposición debería sumarse a los esfuerzos del Gobierno de México para defender la soberanía y los intereses de la patria. La unidad nacional es esencial para enfrentar los desafíos que podrían avecinarse y para demostrar que, independientemente de las diferencias internas, nuestro país está unido frente a las adversidades.
En el imaginario de algunos personajes de la oposición existe un cálculo político redituable, en el que consideran a un pueblo de México falto de memoria. Cuando en sexenios anteriores era impensable una insubordinación a los Gobiernos de Estados Unidos y sus representantes de la Casa Blanca, más lejano era pensar en programas y planes de gobierno para reaccionar a las consecuencias de la misma.
México, su presidenta, todo el aparato de gobierno y su gente están enfrentando con dignidad este desafío. Nuestra soberanía y dignidad son los pilares que sostienen posturas políticas e ideológicas inquebrantables. Sí a la cooperación, pero con respeto a un gran pueblo, y no sólo con Estados Unidos, sino con el mundo.
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