Por: RICARDO MONREAL.

Abraham Maslow, en su obra Una teoría sobre la motivación humana, menciona a la vivienda como una necesidad de seguridad y protección para el ser humano. En México, la vivienda digna ha sido vista como un privilegio y no como un derecho y esto tiene que cambiar. De ahí la importancia de la reforma que en la actualidad se discute en el Legislativo.

La vivienda es uno de los pilares fundamentales para la estabilidad y bienestar de los seres humanos. Es más que un espacio físico en donde se resguardan nuestras familias, es sinónimo de unidad y reunión familiar, reflejo de la dignidad humana y un derecho fundamental que debe ser garantizado para todas y todos los mexicanos. En este contexto, el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) ha jugado un papel trascendental durante las últimas décadas en la construcción de un México más justo, que proporcione a las y los trabajadores una oportunidad real para acceder a una vivienda digna.

Desde su creación en 1972, el Infonavit ha sido una de las instituciones más importantes para la clase trabajadora. Su principal misión, garantizar el acceso a crédito hipotecario para trabajadoras y trabajadores con empleos formales, ha permitido que millones de personas puedan cumplir el sueño de tener su hogar propio. Más allá de un simple crédito, el Instituto es una herramienta que empodera a las y los trabajadores, ofreciendo condiciones más accesibles y mejores tasas para adquirir una propiedad que no sólo cubra una necesidad básica, sino que también impulse la estabilidad emocional, social y económica en los hogares, lo cual fortalece nuestro tejido social.

Sin embargo, para muchas y muchos trabajadores, acceder a una vivienda digna sigue siendo una meta difícil de alcanzar. Las altas tasas de interés, los procesos burocráticos complejos y la falta de información son barreras que limitan la capacidad de estas personas para acceder a una vivienda adecuada.

Como diputado, he sido un firme defensor de las reformas al Infonavit, para modernizar su funcionamiento, mejorar la transparencia y hacer que sus créditos sean más inclusivos. Una de las reformas más relevantes fue la de permitir que las y los trabajadores puedan utilizar su saldo de la subcuenta de vivienda para pagar créditos de otras instituciones, ampliar la portabilidad de los créditos y fortalecer la asesoría para la adquisición de vivienda. Además, hemos impulsado reformas para que las personas con empleo formal accedan a esquemas más flexibles de pago, adaptados a sus condiciones salariales y laborales.

Si bien el acceso a una vivienda digna tiene un impacto directo en la calidad de vida de las y los trabajadores, también es un motor de crecimiento para la economía del país. Al generar un mercado inmobiliario más accesible, se promueven la construcción, la industria y el empleo. Además, la propiedad de una vivienda fomenta la estabilidad y el sentido de pertenencia, dos elementos esenciales para la cohesión social y el progreso de nuestra nación. Es un esfuerzo tripartita entre empresariado, trabajadoras, trabajadores y Gobierno, en el cual, con voluntad, podremos avanzar para mejorar y fortalecer a esta institución.

Por tanto, mi compromiso es seguir legislando para que el Infonavit continúe siendo una herramienta eficaz para las y los trabajadores, pero también para que se fortalezca como un pilar esencial en la lucha por una vida más digna para todos. Estoy convencido de que un país que invierte en la vivienda de sus trabajadoras y trabajadores invierte en su propio futuro. La vivienda es más que un derecho; es reflejo de la justicia social, del bienestar y del desarrollo económico que todas y todos merecemos.

Es momento de seguir avanzando, de fortalecer el Infonavit y garantizar que más personas tengan acceso a una vivienda digna, porque cuando las trabajadoras y los trabajadores tienen lo que necesitan para vivir con dignidad, toda la sociedad gana.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X y Facebook: @RicardoMonrealA

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