Por: ANÓNIMO.
El oficio de escribir es una oración profunda/
que invoca a vivos y muertos,/
que busca nuevos amores/
aunque causen mil dolores./
Escribir versos y coplas es un ramo de claveles/
recién cortados en madrugadas de canto,/
o de llanto inconsolable, llanto constante/
queriendo olvidar las penas/
que nos causa ingrata amante./
El oficio de escribir es coquetear le a la muerte/
aunque pregones la vida en tu actitud y tus versos;/
es ser tranquilo mar y vaso de agua violento./
El oficial de escribir es un oficio profundo/
que retrata lo que sueñas y lo que tienes a mano;/
es arriesgar las ganancias /
como si fueran caricas en bolsillo de un adulto…/
Es alcanzar las estrellas/
y sumergirte en un eclipse de sol/
sin lograr encontrar la luz de la aurira/
ni en el ocaso el dolor./
El oficio de escribir es una hermosa locura/
que te hace cubrir distancias en vuelo claro de día,/
o como animal nocturno volar por la senda oscura./
Es desear que lo perenne perdure hasta lo infinito/
y llorar desconsoladamente pues no lo puedes lograr…/
Pleno de fe, traer del pasado aquello que tanto se quiso/
para quedarte vacío, contrito,/
sin prisa ni poesía./
El oficio de escribir es una entrega constante/
a las cosas más dispares:/
a la mano por lejana/
y a la noche por cercana./
Escribir es ser Rocío y ser madres,/
algarabía, tierra sola,/
luna otoñal que calma del mar sus olas;/
ventana de primavera/
por donde contemplas nubes/
pero estás lleno de sol/
aunque sólo tú lo veas.
El oficio de escribir/
es sinónimo de locura/
Y búcaro de incomprensión/
de aquel que te lee/
y no sueña con tu pasión…/
Es una oración profunda/
por seres vivos y muertos/
a quienes buscas desesperado/
aunque causen mil dolores./
Es ser mar hecho tormenta/
o agudo canto de gallo que te despierta/
al punto de realizar el amor de tus amores…/
Es seg viejo con canicas multicolores /
que sin temores apuestas./
Es escudriñar estrellas por una hermosa locura/
menos sensata, menos cuerda/
que la que sufrió el soñador de Lepanto/
cuando arremetió molinos/
para cumplir con su sino,/
como lo hiciera Jesús/
contra el comercio y la usura/
que peofanaban lo santo./
Es apresar en el cueco de tus manos /
lo mismo una lágrima que un río./
Son recompensas chiquitas/
ante Dolores muy grandes/
pir tantas flores marchitas/
que quedan cuando te expulsan del nido/
y te hacen sentir gusano.
La vida del escritor /
— ¡Sí, señor!–
es una vida muy dura,/
más dura si se cree poeta/
y el poema anhelado/sea de odio, sea de amor,/
nunca traspasa su puerta
..
El oficio de escribir es una pasión muy dura:/
es mucho más que la vida, /
es mucho más que la muerte./
Es, simplemente, locura…





