Los cacahuates japoneses no nacieron en Tokyo, ni en Nagasaki, ni en ninguna ciudad o población del Japón sino en el barrio de la Merced en la ciudad de México.

¡Fue una creación del señor Yoshigei Nakatani, un inmigrante japonés que llegó a México en 1932, y de su esposa Emma Ávila!

¡Y hay una relación con el cantante Yoshio!

Yoshigei llegó al puerto de Manzanillo en el año de 1932 con apenas 22 años. Fue contratado por el poderoso empresario nipón, Heijiro Kato, quien fue dueño de una de las más importantes tiendas departamentales en la CDMX: El Nuevo Japón. Esta tienda competía en aquellos años con el Palacio de Hierro y Liverpool. Con la entrada de México a la Segunda Guerra Mundial muchos japoneses fueron vigilados por las autoridades mexicanas, y fueron forzados a ser concentrados en algunas ciudades como CDMX y Guadalajara, así como acosados al pensar que se trataban de espías del Imperio Japonés, por lo que el empresario Heijiro tuvo que cerrar “El Nuevo Japón”, y finalmente emprender el viaje de regreso a su país.

Así quedo desempleado Yoshigei, pues trabajaba elaborando botones para camisas hechos de concha nácar en otra empresa de Heijiro, “El Botón Japonés”, la cual también cerró en 1942. La angustia y las preocupaciones fueron grandes para Yoshigei pues para este momento, ya se encontraba casado con Emma y ¡tenía cinco hijos que mantener! No encontrando otra alternativa, se puso a elaborar frituras en la vecindad donde vivía, destacando rápidamente en la elaboración de muéganos, los cuales se volvieron muy famosos en el barrio de la Merced. Cabe mencionar que de niño, y en su natal Japón, Yoshigei trabajó como aprendiz en una dulcería, adquiriendo ciertos conocimientos.

Ante el éxito que tuvo su muégano decidió hacer una botana salada, alargada y crujiente, hecha de trigo llamada “oranda”, la cual nuevamente fue un éxito. Lo llamó así debido a un pez de color naranja oriundo de Japón. Finalmente, Yoshigei decidió experimentar con los famosos tlalcacahuatl, el cacao de la tierra; ¡los cacahuates mexicanos! Trató de recubrirlos con una capa de harina de arroz condimentada con salsa de soya, basada en los mamekashi.

¡Nuevamente fue un éxito comercialmente en el barrio!

Fue tanta la demanda que tuvieron de comerciantes de la Merced que no se dieron abasto para conseguir suficiente harina de arroz, por lo que la sustituyeron por harina de trigo. Pronto, los famosos cacahuates japoneses, así fueron llamados por sus consumidores, ya que eran elaborados por Yoshigei y debido a que estaban condimentados con salsa de soya, fueron empaquetados en bolsas de celofán. Ya para los años cincuenta Nakatani decidió llamar su producto “Cacahuate Nipón” nombre que podemos ver en los empaques de aquellos años y que continúa hasta estos días. El diseño de la geisha con un abanico fue realizado por su hija Elvia.

Lamentablemente, la familia no registró la patente de la preparación de los cacahuates japoneses, por lo que desde 1957 compañías más poderosas comenzaron a vender este mismo producto con diferente nombre y empaque, popularizándose a lo largo de México y después del continente americano. Barcel y Sabritas fueron duros competidores para la empresa familiar de los Nakatani, quienes seguían vendiendo su marca, los cacahuates Nipón.

En el 2017 la empresa Nipón fue integrada al portafolio de productos “de la familia Totis”, donde se siguen produciendo los famosos muéganos de Nakatani, así como sus cacahuates japoneses. Cabe mencionar que el famoso cantante Yoshio, cuyo nombre de nacimiento fue Gustavo Nakatani Ávila, fue hijo de Yoshigei y Emma, ¡los inventores de los cacahuates japoneses! Yoshio fue muy popular en la década de los 70 y los 80 con éxitos como Samurai, Reina de Corazones, Lo que pasó, pasó y más. Lamentablemente murió el miercoles 13 de mayo del 2020 después de haberse contagiado de Covid.

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